5 claves para sostener una conversación difícil

5 claves para sostener una conversación difícil

La clave de las relaciones son las conversaciones en las que podemos expresar lo que pensamos y sentimos acerca de una situación determinada. Sin embargo muy poco nos atrevemos a sostenerlas porque nos hemos auto persuadido que al otro no le interesa hablar, o simplemente porque imaginamos infinidad de escenarios que nos confirman que expresar nuestra verdad no es posible.

Las conversaciones difíciles son la oportunidad para aclarar, o alcanzar un acuerdo o al menos honrar y expresar nuestra verdad, y también permitir al otro que exprese la suya. Además, facilitan relaciones basadas en la autenticidad, el respeto y la igualdad. 

 

A continuación 5 claves que permiten ordenar y sostener conversaciones difíciles.

1.Emociones. Una conversación cargada de emocionalidad puede ser compleja de administrar. Mi principal recomendación es “masajear” tus emociones antes de tener una conversación de este tipo. A las emociones hay que invitarlas a la mesa, verlas y comprenderlas, porque ignorarlas solo aumenta el potencial de descontrol. Es importante también entender que las emociones fuertes como la rabia, la cólera, la tristeza, la angustia o la ansiedad, se expresan en nuestros cuerpos porque tienen una función que cumplir, que es la de mostrarnos con claridad que hay límites que no hemos puesto, verdades que no han sido expresadas o reconocidas, situaciones que deben modificarse o terminarse. Ellas no dejarán de buscarnos hasta que no las escuchemos. Es un hecho de la vida que debemos aceptar.

Pregúntate: ¿Qué emociones te provoca esa conversación o ese tema o esa verdad

que nos has expresado?

2. Define tu objetivo. Una vez “masajeaste” tus emociones y las reconociste, estas se mantendrán más tranquilas y a partir de ahí puedes definir lo que deseas alcanzar con esa conversación y cómo deseas sentirte una vez la hayas sostenido. Es importante escoger un objetivo puntual que puede ser “expresar lo que siento al respecto de X”; “Buscar que la otra persona al menos escuche lo que tengo que decirle”; “mostrar el valor que le agrego a mi unidad y solicitar que se considere un aumento de x% en la próxima oportunidad”, “pedirle a mi jefe que me ayude a establecer las prioridades de las actividades que me ha asignado”. Define un objetivo corto, concreto.

Si nunca has sostenido una conversación de este tipo, no pretendas que todas tus necesidades se cumplan en una sola conversación.

Equilibra tus expectativas

3. La otra persona. El respeto es la base de una conversación, por ello pregúntale al otro si desea tratar ese asunto. Explícale claramente y de forma sencilla cuál es el tema. Por ejemplo, en un primer acercamiento, puedes pedir únicamente ser escuchado, 5 o 10 minutos, y expresar que no esperas respuesta inmediata, sino solo la oportunidad de decir lo que piensas y sientes. Asegúrate de respetar las ideas del otro y reconoce, antes de sostener esa conversación difícil, que el otro también tiene derecho a decirte que “no”, o “lo voy a pensar”, o “en este momento no me interesa”. Lo importante es que tengas claridad acerca de eso que deseas expresar. Muchas veces el solo hecho de reconocerte a ti misma la necesidad de hablar tu verdad o expresar una situación que te incomoda es suficiente para reducir la conflictividad en una relación.

No pierdas tu energía imaginando “escenarios posibles”

aplica la mente de principiante, déjate sorprender.

4. La conversación. Cuida los detalles. Procura que el otro no se sienta amenazado con la posibilidad de conversar contigo sobre un tema complejo. Pregúntale cuándo será un momento adecuado para el/ella. Busca un lugar apropiado, sin ruidos, ni interrupciones, en un horario que no sume al estrés de sostener una conversación de este tipo.

Evita que los detalles, sin atender, de una conversación

difícil le sumen estrés al encuentro

5. La decisión. DECIDE “masajear” tus emociones, darles aire y conversar con ellas. DECIDE ejercitar este tipo de conversaciones con alguien relevante en tu vida… quizás la primera conversación difícil sea contigo misma. DECIDE salirte de tu zona de confort y aceptar que este tipo de conversaciones nunca serán fáciles, pero el no tenerlas solo te asegura que continúes frustrada, sin ser vista, ni escuchada. DECIDE expresar tu verdad y permite que el otro también la expresa.

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