Archivo de la categoría: Pensamiento positivo

Reduciendo a un acompañante innecesario… el estrés

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La Naturaleza nos regala tanta hermosura...

La Naturaleza nos regala tanta hermosura…

Sí, es cierto, es difícil desconectarse. Vivimos tan de prisa, con tantos compromisos y responsabilidades. Vivimos con estrés… ese debería ser nuestro apellido. Es parte de nuestra vida como el sol, la luna y lo que nos rodea.

Es tan difícil apartarse de los efectos que produce el término: ESTRES. La dichosa palabrita trae consigo preocupación, ansiedad y enfermedades. Tiene una capacidad de hacernos tanto daño sino logramos controlarla o al menos reducirla.

Los psicólogos explican que es una parte natural de nuestras vidas porque sirve para alertarnos del peligro. Es una reacción fisiológica de nuestro cuerpo. La respuesta, de los humanos y el resto de animales, ante el estrés es prepararnos para luchar o para huir. Esta reacción instintiva nos hace tomar decisiones o acciones adecuadas a los retos que se nos plantean. Lo que no es natural es que llegue y se instale de forma permanente.

Pero qué hacemos para evitarlo. Pienso que vivir conscientes de lo dañino que es permanecer en ese estado, ayuda. También, tomar acciones concretas para reducirlo considerablemente. ¿Cómo? Les detallo algunas que me han funcionado:

Reconocer que vivo con demasiado estrés y que me está dañando física y emocionalmente.

Identificar cuáles son las causas de me generan estrés. Carga laboral, insatisfacción en el trabajo, demasiada atención a lo que piensan y dicen otros acerca de mi vida, problemas económicos, atención a los chismes, hacer lo que otros quieren y no lo que yo en realidad deseo, vivir en dualidad, entre un sin fin de razones.

Tomar una decisión consciente para cambiar, reducir o distanciarme de aquellas situaciones o personas que me producen estrés.

Buscar espacios en soledad y sobre todo en conexión con la naturaleza para relajarme, respirar, estirarme y eliminar tensión. Para mí no ha habido cosa más sanadora, económica y liberadora que estar en contacto con ella.

Empezando el 2013 y deseando ser más feliz, vivir más tranquila y disfrutar más de las cosas sencillas que la vida me regala, me llevaron a pensar un poco en ese acompañante, el estrés.

Suerte y Feliz inicio de Año!

Mis deseos para El Salvador en 2013

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El Salvador... de colores

El Salvador… de colores

Es bueno tener propósitos, buenos deseos para los demás y para nosotros. Al fin y al cabo pareciera que somos un mismo cuerpo en el que si una parte no funciona afecta al resto. Y por eso en este día, último del año, final de un ciclo e inicio de uno nuevo, escribo lo que deseo para este país y su gente, para toda su gente sin distinción.

Siendo un pueblo grande, en el que los prejuicios y creencias obsoletas parecieran mantenernos en el atraso deseo que los salvadoreños comprendamos de una vez por todas que:

No existen ciudadanos de primera, segunda, tercera, o quinta. Que todos somos iguales. Sólo somos seres humanos.

Las diferencias de creencias religiosas o ideologías políticas, o cualquier otro tipo de diferencia sólo son eso DIFERENCIAS; pero ni una ni otra es mejor o peor. Y las personas no deberían creerse mejores o peores por abrazar una de esas “diferencias”.

No está mal desear tener una mejor vida… la vida es acerca de buscar ser mejores cada día en infinidad de sentidos. Cada uno tiene derecho a encontrar su “mejor” ser.

Abandonar el juicio es importante para dejar de estar divididos como nación.

La ley y la libertad deben aplicarse de la misma forma para todos. La justicia no será real mientras existan individuos o grupos a los que la ley no alcance, o esta no se aplique de igual forma para todos, o el dinero y los contactos faciliten un “tipo” de justicia diferente que para el resto.

Cultivar la conciencia social (preocuparse por los demás y hacer algo para ayudarlos) es clave para alcanzar la paz que tanto anhelamos los salvadoreños. Y el compromiso personal de cada ciudadano por hacer cambios en su entorno, es importante para procurar el bienestar para las mayorías.

Dejar de esperar que un milagro o que otros solucionarán los problemas personales y de la nación, es sólo el principio para que asumamos -de forma individual y colectiva- que tenemos mucho que aportar para hacer de este un mejor país.

Sueño con que este país sea más consciente, más responsable, más educado, más justo. Y no quiero dejar de soñarlo así, porque si no lo imaginamos en positivo tampoco haremos las cosas que nos corresponden para avanzar poco a poco y en determinadas áreas prioritarias, como la educación y el acceso a la justicia. O acaso ¿creemos que es mejor caer en el abandono de la indiferencia y falta de esperanza?

¿Libros de autoayuda, semillas de cambio?

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La industria de los libros de autoayuda genera millones de dólares. Según la revista Forbes se vendieron 11 mil millones de dólares en 2008 en libros, e-books, cd´s y cursos relacionados con la autoayuda. El Informe sobre la Actividad Editorial en México 2009, de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), informó “que el volumen de este mercado representó 224,512,334 millones de pesos.”

¿Por qué venden tanto este tipo de temas? ¿Son en realidad fórmulas mágicas las que nos ofrecen libros como El Secreto, El Poder del Ahora, y una infinidad de títulos más?

Personalmente considero que los libros, del tipo que sean, siempre tienen un poder transformador en la persona que lee. Una sola pieza de información nueva puede sembrar una semilla de cambio en la mente del lector.

Eso son los libros de autoayuda para mí. Piezas de información que nos muestran caminos para la transformación. Los hay buenos, basados en estudios científicos acerca del funcionamiento de la mente y cómo podemos modificar nuestra realidad cambiando nuestras creencias más profundas; otros, fuertes motivadores para corregir problemas con las finanzas o el desarrollo laboral. También están aquellos que orientan para establecer un diagnóstico de la calidad de vida con respecto a la familia, lo personal o lo profesional.

Pero, ¿Pueden estos libros, por sí solos, transformar a sus lectores de formas rápidas y mágicas? La respuesta es: NO. Al menos es lo que creo desde la experiencia personal; la información sin acción no tienen ningún poder.

Y el poder lo tiene un individuo que inicia una búsqueda por comprenderse, que deja de culpar a otros por el estado de su vida y que toma el control de ella. El poder está en ese que lee, pero además reflexiona; y toma decisiones desde su más profundo interior. Y a pesar que los resultados tardan en manifestarse, su compromiso con el cambio permanece.

En ese viaje, los libros son acompañantes que siembran ideas para avanzar o encienden alertas que invitan a reflexionar.

De este tipo de libros los hay buenos, no tan buenos y otros realmente malos, como todo en la vida. Estos generalmente se basan en conceptos psicológicos y buscan llevar al lector a la reflexión acerca del estado de su vida interior, que es lo que al final motiva la toma de decisiones que estancan o permiten avanzar.

Si alguien cree que los libros de autoayuda le ofrecerán un secreto mágico, se llevará una enorme decepción. Si los toma como referencia y los lee con escepticismo, pero con curiosidad, sin duda algo resonara en su interior y probablemente a través de ellos siembre una pequeña semilla de cambio.

Conscientes de la niña y la mujer

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Soñar, no cuesta nada.

En el mundo del S. XXI, las mujeres todavía sufrimos discriminación, abuso psicológico, laboral y sexual, entre otros flagelos que minan nuestra naturaleza femenina. Por alguna razón, en algunos entornos, todavía existe la convicción que las mujeres valemos menos que los hombres.

Esto se refleja en muchos ámbitos de la vida de niñas y mujeres. Familiares que se “creen” con el derecho de abusarlas sexualmente o prostituirlas, utilizándolas como simples objetos de placer o de “conveniencia” económica. Hombres, en puestos de dirección, que deciden no contratar mujeres porque piensan que no serán tan “productivas”. La sociedad nos ha asignado el rol de ser prácticamente las únicas responsables de criar y educar a los hijos; por lo que trabajo y hogar son como agua y aceite, incombinables. Se pagan salarios menores con respecto a los de los hombres por el sólo hecho de ser mujeres; se ignora una opinión femenina en medio de grupos mayoritariamente masculinos; o se contratan sólo por el hecho de ser atractivas físicamente obviando la experiencia o conocimientos requeridos para un determinado puesto.

Ya no digamos esos chistes de mal gusto acerca de las mujeres; una forma cobarde para desprestigiar y minimizar lo femenino. Lo más triste de todo esto, es que muchísimas mujeres celebran junto a los hombres ese tipo de expresiones; y además permean, nutren y sustentan, en hijas e hijos, esas creencias machistas, como por ejemplo el que una mujer debe ser dulce y jamás expresar su opinión o contradecir a su padre, hermano, jefe o esposo.

Estos y otros comportamientos, suelen tener formas sutiles y pasar desapercibidos hasta por quien los sufre. Ignorarlos no hace que desaparezcan sino que cobran más fuerza en medio de la cotidianidad en la que se suceden, debilitando la estabilidad emocional, física y económica de una niña o mujer.

La escritora mexicana, Elena Poniatowka recoge en su novela biográfica sobre la pintora surrealista de origen inglés, Leonora Carrington (1917-2011) una frase de la protagonista: “Hay algo que tengo que preservar adentro, algo que si dejo que destruyan no voy a recuperar”. Expresión que me resultó un pensamiento y un sentimiento conocido.

Siempre ha existido algo dentro de mí que se ha revelado contra esas creencias limitantes; y en una sociedad como la salvadoreña, provinciana y limitada, mi necesidad por sentirme en control y en libertad me ha llevado a buscar formas concretas para hacer alguna diferencia en mi entorno y modificar esas creencias dañinas.

Las mujeres necesitamos mantener intacto eso que llevamos dentro, que es una fortaleza natural, que no debería ser tocada, ni amenazada, o vulnerada por nadie. Somos seres fuertes, capaces, inteligentes y sensibles. La tarea es seguir avanzando, pero no para ser como los hombres, sino para desarrollar nuestra propia presencia y personalidad.

Modificar esas creencias, instaladas profundamente en la psique colectiva de las personas, respecto a la feminidad y las mujeres es un proceso que todavía tomará muchos años. Pero no queda otra opción mas que aferrarnos a ese sueño y sembrar nuevas y positivas convicciones para cosechar cambios definitivos en el tiempo.

Los salvadoreños como los cangrejos…

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Recuerdan ese chiste en el que unos cangrejos japoneses permanecen tapados porque siendo tan hábiles, unidos y respetuosos, se pondrían de acuerdo y se escaparían fácilmente. Y los otros, los cangrejos salvadoreños, permanecen en una cubeta destapada y según “su dueño” no pueden hacer nada para escapar “porque cuando uno de ellos quiere ascender, el resto se encarga de derribarlo”.

Triste, pero real. Me acordé de este mal chiste porque un grupo de jóvenes, no sé si aliados por la democracia, o solo twitteros, o qué se yo cuantas etiquetas más, idearon una forma pacífica para protestar y levantar conciencia sobre la crítica situación en la que muchos políticos han colocado nuestro país.

#YoMeVistodeBlanco se llama el movimiento. Y por supuesto que las críticas y las acostumbradas formas para desvirtuar lo que otro salvadoreño hace, no se hicieron esperar. Lamentable actitud que nos tiene estancados desde siempre.

El Salvador vive atrapado en la crítica, la pasividad, el acomodamiento y el miedo. Pero ¿Cómo salir de estos vicios? no lo sé. Sin embargo, conozco a muchos de los jóvenes que están impulsando este y otros movimientos. Son reales, estudian, trabajan, tienen familia, sueños, algunos les gusta la derecha a otros la izquierda, pero esas etiquetas no los han logrado dividir porque creen en que pueden construir un mejor país. Un sueño que quizás la mayoría deseamos, pero no sabemos cómo conseguirlo.

Nos es justo que otros -que probablemente no esten haciendo nada- los ataquen, por eso creo que:

Vistámonos de blanco, es una forma de levantar conciencia, de que los jóvenes y otros salvadoreños mostremos a los políticos que no pueden hacer lo que quieren con nuestro país, no les pertenece, es nuestro y que estamos despertando y entendiendo que sus canciones y falsas promesas, más pronto que tarde, dejarán de ser efectivas.

Favoritos en imágenes

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Vivimos en un país hermoso, el color, la exhuberancia de su naturaleza y sus habitantes; esa cultura siendo redescubierta. Les comparto algunas fotografías que he tomado en pueblos, ciudades y playas. Espero las disfruten tanto como yo.

La Iglesia Santa Lucía de Suchitoto, una hermosura!

El Palacio Municipal de la Ciudad de Santa Tecla, acompañado por una hermosa luna

Una vista majestuosa desde el Volcán de San Salvador.

Una imagen del pintor Salvador Dalí nos observa en una calle del Paseo El Carmen de Santa Tecla

Mujeres del proyecto de Amayo para el cultivo de Ojushte.

Detalle de un portón en Suchitoto.

Jardín en un hotel de Suchitoto.

Las ventanas de Suchitoto

Alfombra para conmemorar la Semana Santa, Concepción de Ataco, Ahuachapán

Colores de Suchitoto

Vista de la fresca Concepción de Ataco

Pescador, Puerto de La Libertad.

Colores desde el Puerto de La Libertad

Malecón, Puerto de La Libertad

Nuestro mar… gran atractivo turístico, desde el Puerto de La Libertad

Disfrutando el viaje…

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No entiendo ese mecanismo de mi mente que está buscando lecciones en todo lo que sucede a mi alrededor. No sé si es bueno o malo o no significa nada, pero encuentro mensajes para cada situación o persona con la que entro en contacto.

Hace un par de semanas me dirigía a recoger mis placas a Lourdes. Debido a un accidente estaba bloqueada la carretera de Los Chorros. Tráfico, policías, buses, gente caminando, fue un caos que duró toda la mañana. Frente a mí dos opciones: devolverme a la oficina o buscar una ruta alterna para recoger las placas de mi vehículo.

Decidí tomar la segunda opción. En viernes y con unas tres horas programadas para la tarea, pensé que lo mejor sería finalizarla. Tomé la ruta por el volcán de San Salvador hacia Opico. Me entusiasmó la idea porque me encanta esa carretera.

Sin embargo muchas personas pensaron igual que yo y el camino estaba bastante transitado. En un momento creí que lo mejor sería devolverme porque me tomaría unas dos horas llegar al destino. De repente, en lugar de ver el reloj, levanté la mirada y encontré una imagen espectacular del valle. Y algo dentro me dijo: “escogí esta vía para que disfrutes tu mañana!”

De inmediato me sentí conectada con esa belleza exótica que posee este hermoso país. Y las lecciones llegaron a montones…tomé varias fotos que acompañan los mensajes:

Aunque creamos que todo está bajo control, siempre hay algo que cambia los planes

Y lo mejor es aceptar el cambio con entusiasmo…

De vez en cuando vale la pena levantar la mirada y darnos cuenta de cuanta belleza nos rodea

La vida está llena de curvas, algunas más peligrosas que otras. Hay que tomarlas con precaución

A veces se puede acelerar, pero lo mejor es ir a una velocidad media

Hay paradas estratégicas, que aunque no nos gusten, sirven para retomar el camino con más seguridad

No importa cuanto nos desviemos, siempre llegamos a nuestro destino

Algunas nos tocan cuesta arriba, pero siempre hay una pendiente divertida. Ahora me tocó a mí, mañana te tocará a tí. Nadie se escapa

Vale la pena cultivar la paciencia, porque a unos pocos metros todo luce despejado

Suma y no resta

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...

Tengo años viviendo bajo la creencia que las relaciones de todo tipo (profesionales, familiares, personales y de pareja) deben sumar y no restar. Porque mi gran objetivo en la vida es convertirme en un mejor individuo cada día y las interacciones que tenemos con otras personas, organizaciones o empresas, influyen en lo que nos convertimos.

Estamos diseñados para vivir en grupo. Es importante participar, disfrutar, colaborar, trascender. Y esto sólo se logra viviendo en comunidad.

Hace unos 10 años me di cuenta que quería para mi vida relaciones con significado.  Es decir establecer vínculos con personas que contribuyeran de alguna forma a mejorar mi existencia y yo también la de ellas. Ya sea compartiendo nuevos conocimientos, experiencias o causas que nos permitieran aportar, en alguna medida, a hacer de esta tierra un mejor lugar.

La cuestión es sencilla, es encontrar siempre alguna razón positiva por la que deba permanecer en contacto con una persona, empresa o grupo. En el fondo el objetivo es compartir los mismos valores, aunque existan diferencias que también enriquecen cualquier relación.

Basándome en esta visión, he tenido que separarme de personas o situaciones que no contribuían a ese objetivo. No ha sido fácil. Pero el apartarse ha sido natural, porque se permanece en conflicto interno cuando no se practican los mismos valores.

Y no es que vaya por la vida apartándome de la gente. Soy sociable y me encanta conversar y conocer nuevas personas. Al hacerlo parto de un principio de confianza, pero con el tiempo he logrado identificar rápidamente esas sutiles formas que tenemos los seres humanos para expresar mensajes sin hacerlo. Y en el proceso me he vuelto atenta a los límites que deben ponerse en determinadas situaciones.

Me costó muchos años poner en práctica esa creencia. Primero la asumí como algo que quería en mi vida. Pero de asumirlo en mi mente y mi corazón a ponerlo en práctica, pasó bastante tiempo. Mantuve algunas asociaciones con personas con las que no me sentía en armonía y por el contrario, absorbían mi energía.

Ahora trato de vivir plenamente cada relación significativa para mí, y aquellas que no puedo controlar, procuro darles el peso adecuado para que no me afecten. No es fácil, pero vale la pena pensárselo un poco y buscar en cada interacción la suma y no la resta.

Elevando estándares

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El Taj Mahal (imagenesfotos.com)

Participé el fin de semana en un seminario intenso de tres días, al que asistí esperando un curso más en donde el tiempo se pasa de video en video y presentaciones de power point. No imaginé la vivencia que iba a experimentar.

Arturo Orantes, un carismático coach mexicano, se entregó y sin darnos cuenta logró botarnos defensas mentales en jornadas intensas, en donde no hubo ni una tan sola filmina o video. Únicamente con su palabra y compromiso total por transformar las vidas de las personas que estábamos reunidas, logró mostrarnos y hacernos experimentar nuevas y positivas creencias; dejándonos como resultado un compromiso con nuestro crecimiento y creyendo en el poder que cada individuo posee.

Arturo fue directo al decirnos que los individuos debemos estar constantemente elevando nuestros estándares en todas las áreas posibles, a través de lo que pensamos, leemos y conversamos y con todas las personas con quienes nos relacionamos. También comprometernos a ser individuos que generan cambios, que ayudan a otros a elevar sus estándares de vida. Porque esta es la forma en como las personas felices, realizadas y exitosas, logran cosas que para el resto lucen como milagros inalcanzables.

La mayoría esperamos que los milagros simplemente sucedan y creemos que algo o alguien más decidirá si los merecemos o no. El asunto es cómo me convierto en el generador de milagros en mi vida, cómo inicio ese fuego capaz de encender una cadena de situaciones que me lleven a ver realizado eso que tanto anhelo. Y pareciera que es cuestión de comprometernos con hacer lo extraordinario, pero también de creer que nos merecemos esas maravillas.

Arturo nos explicó cómo las acciones que ejecutamos a diario nos generan el tipo de vida que tenemos. Si las acciones de una persona son pobres los resultados serán nulos. Si estas son sólo buenas los frutos serán mediocres. Y a pesar de que actuemos con excelencia el resultado será simplemente bueno.

En este punto no podía creer lo que nos explicaba. Pensar que lo excelente no producirá el mismo tipo de resultados fue difícil de aceptar. Pero al revisar las vidas de los grandes hombres y mujeres de la historia y de personas más cercanas, que pusieron empeño extraordinario, pasión y compromiso para generarse un sueño, entendí que lo que decía era real.

Entendí, profundamente, que únicamente realizando acciones extraordinarias, dando la milla extra, en compromiso y pasión absolutos, estaría en el camino para obtener mis propios milagros.

Recogí dos puntos que me parecieron clave para alcanzarlos. Primero, que debo conocer exactamente lo que quiero para mi vida. Cuál es mi pasión y mi objetivo. Segundo que no importa lo que suceda a mi alrededor, debo concentrarme, enfocarme, apasionarme, involucrarme, comprometerme en ese resultado que deseo. Aunque en el camino deba identificar nuevas rutas, o deba detenerme a reconsiderar, reevaluar o descansar; siempre, siempre debo permanecer firme en el objetivo final.

Para generarnos nuestros propios milagros, nuestras acciones deben ser constantemente extraordinarias. No hay recetas únicas, ni caminos expeditos. Una vida extraordinaria cuesta y no se encuentra en la zona de confort. Está en el esfuerzo extraordinario diario y en creer con firmeza que nos la merecemos.

 

Carta de una ciudadana

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Como individuo me indigna lo que la clase política ha hecho con nuestra nación y me asusta la pasividad que mostramos ante lo que nos están haciendo.

Tenemos años viendo pasar la corrupción, los “arreglos” entre partidos y soportando a través de las noticias a esos personajes llamados “padres de la patria”, también a ministros e incluso a presidentes de la república, hablándonos de maravillas que nunca llegan.

No quiero generalizar ni afirmar que toda la clase política es corrupta, pero es bien difícil encontrar a los pocos que se salvan. Al escucharlos percibo el poco interés y respeto que sienten por quienes los elegimos y por los temas como la violencia, el narcotráfico y la corrupción que afectan al país y sus ciudadanos. Es obvio el “trabajo” que realizan a favor de sus “particulares” intereses.

¿Hacia adonde va este país?, no lo sé.

¿Qué voy a hacer como ciudadana al respecto? Habiendo decidido no abandonar el país, continúo trabajando como siempre lo he hecho. Promoviendo, con mi comportamiento, la ética, responsabilidad y profesionalismo aplicado no sólo al ámbito laboral sino a todas las relaciones: familia, amigos, empleados, organizaciones.

Creo que lo único que nos queda, a quienes realmente estamos interesados en limpiar esta sociedad, es empezar con pasos pequeños, casi como niños y comportarnos de la forma en como soñamos que este país sea algún día. Porque ser ético y responsable es una decisión de tiempo completo, no de ir a poner carita de buena persona a la iglesia, darme tres golpes de pecho y salir a criticar y actuar como político en casa, con la familia, amigos y en las relaciones profesionales.

Personalmente sueño con un país en el que se terminen las diferencias sociales, en donde todos tengamos posibilidades para desarrollarnos, acceso a salud y educación. En donde, independientemente de que existan algunos políticos corruptos, actuemos con responsabilidad, pagando los salarios justos a nuestros empleados, desde el jardinero hasta el médico, respetando y honrando la esencia humana de cada individuo con quien nos relacionamos.

Muchos creerán que esto no es posible, probablemente así sea, pero mientras tanto decido vivir bajo estos parámetros. Tal vez el cambio no llegue hasta la Asamblea Legislativa, pero sí tendrá algún impacto entre mis amigos y socios de trabajo, porque esa es la forma en la que decido relacionarme con ellos.

Hay dos frases que aplican a esto. Una dice que la diferencia entre el pesimista y el optimista, es que al final el pesimista quizás tenga la razón, pero el optimista se la pasó mejor en el viaje; y la otra, pide que seamos el cambio que deseamos ver en otros.

Yo decido empezar a vivir YA el país de mis sueños.

Les comparto un video lindísimo sobre el Teatro Nacional ubicado en el Centro Histórico de San Salvador. Nuestro país y su gente son realmente hermosos, vale la pena intentar hacer algo por mejorar esta sociedad.