La necesidad de transformación del ciudadano

IMG_3541Los salvadoreños necesitamos transformarnos. Vivimos sobre la base de unos marcos y creencias demasiado estructurados y nos hace falta mucha humildad y flexibilidad para comprender lo compleja que es esta pequeña sociedad. Tenemos una gran necesidad de quebrar la polarización, en todo sentido, y como ciudadana planteo algunas notas:

Primero. Los simpatizantes de los partidos políticos deben aceptar que El Salvador es más que sus partidos y sus ideologías. Que las elecciones no las ganan únicamente con los votos de sus bases, que necesitan del resto de salvadoreños que no pertenecemos a ningún partido, pero que nos vinculamos con ellos de acuerdo a sus propuestas. Por lo tanto deben dejar de creer que son solo ellos quienes mueven al país y a sus sistemas político, económico y social.

Segundo. Los ciudadanos debemos comprender que todos hacemos política. Que esta es una ciencia que no está atada a los partidos, que los partidos son solo una expresión, un vehículo para hacer política.

Tercero. Los ciudadanos tenemos el derecho y el deber de hacer política, de participar, de informarnos, de opinar y exigir. Es parte del juego de la democracia. Por ello no debemos sentir vergüenza de intervenir y expresar nuestro sentir.

Cuarto. Si queremos participar e incidir debemos informarnos, entender la realidad de este país, aprender a leer entre líneas y reconocer quién es quién en este mapa político. Debemos evitar ser utilizados y debemos tomar decisiones basadas en la reflexión y no en las emociones irritadas por discursos, gritos o himnos. El país merece que nos tomemos el tiempo para pensar, discutir y reflexionar acerca del rumbo que llevamos.

Quinto.  Debemos encontrar un punto en común que unifique a la mayoría. Tenemos un menú triste por donde empezar: la violencia, la corrupción, la impunidad o la polarización. ¿Cuál escogemos?

Sexto. Debemos respetar las creencias y preferencias políticas, así como las de cualquier otro tipo. Es mejor que entendamos, de una vez por todas, que en este pequeño espacio tenemos que convivir todos y que debemos respetar las diferencias si de verdad nos interesa alcanzar un estado de paz y bienestar. La diversidad de pensamientos y creencias nunca se va a terminar.

Séptimo. La convivencia pacífica solo se logra respetando al otro y para poder hacerlo, primero debo ejercitar ese respeto conmigo mismo. No puedo dar lo que no tengo. Así es que a esos que polarizan y que se creen superiores para llevar sus ideas hasta las últimas consecuencias, los invitaría a verse un poco hacia adentro, no sea que lo que tanto critican en el otro lo tengan impregnado profundamente.

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