El Fuego de Hestia: Maestría en la Comunicación

El Fuego de Hestia: Maestría en la Comunicación

Comunicarse es un arte. Como todo arte requiere de esfuerzo y de conocimiento para ejecutarse con maestría. En la comunicación tenemos diferentes niveles. El más básico sirve para transmitir información; el más complejo, facilita una conexión que transforma a quienes se comunican. Y es acerca de este nivel al que quiero referirme ahora.

Comunicarse, para conectar, es una danza que ofrece igualdad de oportunidades para expresar y compartir ideas; transformándose, en el proceso, el significado de las mismas.

Para conectar, en la comunicación, es necesario combinar dos elementos vitales: Escucha y  confianza. Este dúo permite un entendimiento profundo; y si deseamos alcanzar resultados transformadores, ambos deben utilizarse intencionalmente en cualquier tipo de comunicación, personal y profesional.

La frase: “es un problema de comunicación” es una expresión común que encierra una verdad y una falsedad. La verdad es que muchos conflictos se producen por falta de comunicación y la falsedad es que, al comprender a medias el significado y los componentes de esta actividad fundamental del ser humano, creemos que comunicamos, cuando únicamente conseguimos expresar ideas y transmitir unilateralmente un mensaje.

Por ejemplo, si usted está leyendo este artículo, está recibiendo información e ideas, pero usted y yo no nos estamos conectando en ese nivel transformador al cual hago referencia. Yo estoy transmitiendo mis ideas a través de estas letras, pero no puedo percibir sus reacciones ni comprender cómo está interpretado esta información, y ajustar mi mensaje de acuerdo a ello. Comunicarse, para conectar, es una danza que ofrece igualdad de oportunidades para expresar y compartir ideas; transformándose, en el proceso, el significado de las mismas.

Escucha con intención

Un elemento fundamental, en este nivel de comunicación, es la escucha. Para escuchar hay que tener la intención consciente de hacerlo, y con ello desarrollar habilidades para prestar atención, mantener a raya los juicios, comprender las motivaciones y sentir lo que el otro siente; así como reconocer el derecho del otro a opinar libremente.

La escucha no se limita a percibir a través del oído, sino a entregarse a esta danza en la que se observa más allá de lo evidente; donde se percibe el lenguaje verbal y sobre todo el no verbal, la mirada, la posición del cuerpo y la expresión de emociones sutiles, una lágrima o un leve cambio en el tono de la voz. Esto solo puede experimentarse si una persona concede una escucha profunda.

Confianza para la comunicación

Y es a través de este tipo de escucha que el otro obsequiará su confianza, el segundo elemento para una comunicación transformadora. La ciencia nos indica que la confianza, se encuentra alojada en la “corteza prefrontal” del cerebro; que es donde residen nuestras habilidades de conexión y empatía; así como la capacidad para crear escenarios que ofrezcan respuestas en los momentos críticos. Activar esta parte del cerebro permite observar, con neutralidad, otros puntos de vista diferentes a los nuestros.

Escuchar profundamente y generar confianza, son elementos imprescindibles para desarrollar una comunicación transformadora

La doctora Glaser, autora del libro “Inteligencia Conversacional”, señala que las investigaciones en el cerebro humano muestran que “nuestra corteza prefrontal o cerebro ejecutivo se activa cuando experimentamos sentimientos de confianza y se desactiva cuando sentimos altos niveles de miedo e incredulidad”, provocando que nuestro cerebro más primitivo (límbico y amígdala) dispare el mecanismo del estrés que nos prepara para huir, pelear o congelarnos, cortando así las posibilidades de comunicación.

Escuchar profundamente y generar confianza, son elementos imprescindibles para desarrollar una comunicación transformadora; una que permite alcanzar acuerdos, descubrir puntos de encuentro en medio de las ideas más opuestas; y avanzar hacia un objetivo común. Es claro que para incluir estas habilidades en nuestra comunicación se requiere de esfuerzo y conocimiento; y sobre todo se necesita de una intención consciente para aplicarlas.

Las personas deseamos más que nada conectar y comunicarnos, estamos diseñados para hacerlo. Y de esto depende el éxito en nuestras relaciones más significativas, personales y profesionales; así como el avance de una sociedad.

Esta nota fue publicada originalmente en la Revista Séptimo Sentido de La Prensa Gráfica

 

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