Vidas inspiradoras

Vidas inspiradoras

¿En quién te inspiras? ¿Dónde buscas esos personajes, reales o ficticios, en los que descubres pautas para tu vida? Hoy quiero referirme a tres personas cuyas vidas representaron, entre otras cosas, valentía, determinación y la capacidad de responder con paz a la violencia. Seguramente, también cometieron errores y están lejos de considerarse perfectos, pero destaco los aspectos que estimo más notables de sus vidas.

Perseguir su pasión a pesar de todo

La primera, es Sor Juana Inés de la Cruz, poetisa, música, pintora, teóloga, y monja mexicana que vivió en el siglo XVII. Un tiempo en el que las mujeres, para obtener “valor” como personas, solo podían aspirar al matrimonio o a recluirse y vivir sin ninguna aspiración personal. En ese contexto, Juana Inés, decidió convertirse en religiosa, porque encontró, en ese espacio, la posibilidad de perseguir y desarrollar su amor por el conocimiento; aunque tuvo que pelear muchas batallas contra quienes pretendieron silenciar su arte.

Juana Inés, Gandhi y Mandela defendieron con pasión sus ideales, a pesar de los enormes obstáculos que encontraron. Sus vidas, intensas y fascinantes, rompieron esquemas, derribaron muros de prejuicios y de violencia.

Su valentía queda patente en una carta, dirigida a su confesor, que se cree fue escrita entre 1681 y 1683, donde señala: “Mis estudios no han sido en daño ni perjuicio de nadie, mayormente habiendo tan sumamente privados que no me he valido ni aun de la dirección de un maestro, sino que a secas me lo he habido conmigo y mi trabajo…” Y, en la misma misiva cuestiona a su confesor acerca del derecho a los estudios negado a las mujeres: “¿Quién los ha prohibido a las mujeres? ¿No tienen alma racional como los hombres? ¿Pues por qué no gozará el privilegio de la ilustración de las letras con ellas?… ¿Qué revelación divina, qué determinación de la Iglesia, qué dictamen de la razón hizo para nosotras tan severa ley?”

Expresar la verdad personal y la no violencia

El segundo es Gandhi, pensador, abogado y activista por la independencia de la India que nació en el siglo XIX. Su concepto “Satyagraha”, llama a la no violencia, a expresar la propia verdad con determinación, y convencer con el poder de la palabra a través de argumentos veraces, documentados, y magistralmente construidos. Lograr eso requiere plantear con honestidad y transparencia, razones que provengan de la convicción más profunda, y desde ese espacio persuadir a otros.

Paz en respuesta a la violencia

El tercer personaje es Nelson Mandela, líder y activista contra la segregación racial en Sudáfrica, abolida finalmente en 1993, y quien asumió la presidencia de su país en 1999, luego de haber permanecido en la cárcel durante 27 años, tiempo en el cual fue sometido a un duro régimen y malos tratos. Este visionario del siglo XX, es el ejemplo fresco de que sobrevivir al odio y al desprecio de un grupo que se sentía superior, es posible; porque Mandela ofreció la paz como respuesta a la violencia de la que fue víctima; y logró colocarse por encima de la locura y el egoísmo humano, para demostrar una capacidad de perdón y de reconstrucción personal digna de estudio. Una actitud además que contuvo el odio entre los sudafricanos y que definió, al fin y al cabo, el rumbo de su país.

Mandela ofreció la paz como respuesta a la violencia de la que fue víctima; y logró colocarse por encima de la locura y el egoísmo humano, para demostrar una capacidad de perdón y de reconstrucción personal digna de estudio

Juana Inés, Gandhi y Mandela defendieron con pasión sus ideales, a pesar de los enormes obstáculos que encontraron. Sus vidas simbolizan la coherencia entre convicciones, palabras y acciones. Sin duda, tres personajes intensos y fascinantes que rompieron esquemas, derribaron muros de prejuicios y de violencia y, sobre todo, que continúan representando los valores de valentía, determinación y paz.

Artículo publicado originalmente en la Revista 7Sentido de La Prensa Gráfica

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