El esfuerzo rinde frutos

 

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Inspiración y confianza son dos palabras que siento profundamente luego de haber escuchado, hace un par de semanas, a la Magistrada de la Corte Suprema de los Estados Unidos, Sonia María Sotomayor y luego de haber leído una nota escrita por el joven salvadoreño Emerson Ayala acerca de la jueza.

Ella, sin duda una figura de orgullo latino por su impecable trayectoria como persona y profesional, ejemplo de esfuerzo y compromiso que la llevo de ser una niña criada en un hogar sencillo y con pocas oportunidades a ser ahora la primera hispana en pertenecer a la Corte Suprema de los Estados Unidos.

El, un joven salvadoreño, originario de Ciudad Arce, que estudio en el sistema público de educación en nuestro país y que ahora goza de una beca otorgada por la Fundación Walton y se encuentra estudiando en la Universidad John Brown en Arkansas. Emerson escribió un documento acerca de la Magistrada Sotomayor para su clase de Comunicación Legal.

Acerca de Sonia Sotomayor, Emerson expresa “Ella no es únicamente la tercera mujer en la historia de los Estados Unidos en ocupar ese cargo, sino también la primera persona hispana. Que increíble momento, fue para todos nosotros que creemos en el cumplimiento de los sueños, aquellos de nosotros que creemos que cuando una persona trabaja duro, no importa su origen étnico o su género,  dará sus frutos algún día”

Del encuentro con la Jueza Sotomayor quiero destacar su naturalidad, humanidad y belleza en todo el sentido de la palabra. Una mujer fuerte, pero tan dulce a la vez. Algunas ideas que nos compartió:

“Es bueno saber que podemos ser mujeres y líderes a la vez”

“Decidí de pequeña que quería estudiar y que la gente supiera que yo era inteligente”

“Mis amigas me enseñaron a ser mujer y a sentirme bien, segura y fuerte”

“El mundo no va a cambiar. Para destacar, las mujeres tenemos que trabajar el doble. 14 horas en el trabajo y 14 horas en la casa”

También nos compartió tres claves:

1. El trabajo fuerte no es un problema es una realidad

2. Siempre hay otras mujeres adelante que nos abren las puertas. Somos madres y aconsejamos a nuestras hijas, pero nos olvidamos de aconsejar a las mujeres que trabajan con nosotras.

3. He admirado a los hombres con los que he trabajado y me han enseñado a que uno debe apoyar a la gente más joven que está con nosotros. Siempre escojo a las mujeres más brillantes para trabajar conmigo. Las ayudo y ellas me ayudan a brillar.

La jueza Sotomayor también nos hablo acerca de ese equilibrio que las mujeres debemos buscar entre desarrollarnos como profesionales y como madres de familia y esposas. Que debemos enseñar a nuestros hijos con nuestro ejemplo el valor de ser mejores, de esforzarnos y conseguir nuestros sueños porque solo siendo mujeres realizadas seremos buenas madres.

Sotomayor y Emerson nos dieron, ambos, mensajes de vida para tener siempre muy cerquita del corazón y para recordarnos que nada es fácil en la vida, pero que el esfuerzo constante siempre rinde sus frutos.

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