Y si de verdad la vida se nos fuera…

Buenos Aires. Imagen tomada de travelblog

Con tanto adivino diciéndonos que la vida en la tierra está a punto de terminar, me detuve a pensar en ello unos momentos y mi conclusión fue que no me desagradaría para nada la posibilidad de que el mundo se acabara pronto. Vivimos en medio de tanta injusticia, corrupción, violencia y superficialidad, que acabar de un solo tajo con todo esto no me parece tan mala idea.

No nos gusta contemplar, mucho menos hablar, de la posibilidad de morir. Le tenemos pavor a lo único seguro en esta vida.

Personalmente creo que los seres humanos mostramos nuestro lado más luminoso cuando nos enfrentamos a grandes dilemas. Una enfermedad, desafíos profesionales y por supuesto la pérdida de un ser querido o la posibilidad de nuestra propia muerte.

Este es un tema complejo porque hemos aprendido a temerle desde que nacemos. Porque nos aferramos a cosas o personas y la sola idea de perderlas nos aterra. Porque la muerte nos enfrenta con eso que llaman “rendir cuentas”. También porque no practicamos casi nunca el desapego. Y porque la muerte no sólo se refiere a morir físicamente, sino emocionalmente. Además, está asociada con el cierre o ruptura de ciclos importantes en la vida. En fin, son muchos los asuntos relacionados con ella.

Pero no quiero ponerme seria. Quiero nada más aprovechar el asunto para pensar en aquellas tres cosas que desearía hacer antes de morirme. Y se las comparto a continuación:

  1. Darme un tiempo sabático. Es decir una “licencia” en donde no tenga que trabajar, sino sólo disfrutar y hacer únicamente las cosas que me apasionan. Qué haría en ese tiempo: dormir mucho, tomar buen café, leer muchos libros, conocer nuevos lugares, mis favoritos: Buenos Aires y Machu Picchu. Y a pesar que no cocino hay por ahí un interés oculto por hacerlo.
  2.  Escribir un libro. Esto es cliché, pero no importa. Me encantaría escribir sobre dos cosas. Una historia de sobrevivencia que conozco muy a fondo y sobre la vida, es decir mi perspectiva acerca de ella.
  3. Vivir en el mar o en un pueblo. La verdad que me encanta El Salvador. Tiene paisajes y cosas hermosas que disfrutar. La playa está tan cerca de la ciudad que es fácil vivir en esa zona. Por otro lado, los pueblos en esta nuestra tierra, son mágicos. Su gente, su naturaleza exuberante, sus comidas…

Espero que el tiempo juegue a mi favor y me permita cumplirlos todos. Y tú…cuáles serían los tuyos?

 

 

2 comentarios en “Y si de verdad la vida se nos fuera…

  1. Hola, no había tenido la oportunidad de leerla, pero me parece muy interesante esto, es irónico que dediquemos nuestra vida, al esforzarnos por cosas que al final no nos llenan como esperamos, y nos encontramos con que con las cosas más simples y sencillas de la vida encontramos gran deleite es como dice la biblia (Ecl 4:6) . . .Mejor es un puñado de descanso que un puñado doble de duro trabajo y esforzarse tras el viento, muy buen punto de vista.
    Saludos cordiales

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    1. Hola Guillermo. Muchas gracias por leer mi blog y sobre todo por dejarme su comentarios, que es muy valioso para mí. Sin duda que la vida está hecha de cosas pequeñas que nos dan felicidad. Un saludo.

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