25 años después…

Imagen: Gettyimages

Recientemente celebramos 25 años de graduadas del colegio.  Tuvimos una serie de actividades incluyendo la respectiva misa como buenas ex alumnas de un colegio católico. Un padre relativamente joven fue el encargado de dar “su mensaje”.

Quedé muy decepcionada por lo que dijo. Nos habló sobre el rol “único” que las mujeres, según él, debemos representar. Señaló que somos las responsables de mantener a la familia funcionando, que debemos llorar y sufrir a solas y en silencio. Y aceptar que esto es lo que nos corresponde vivir porque somos fuertes para soportarlo todo.

En ningún momento hizo referencia al imprescindible papel que un hombre juega en la construcción de una familia o su importante participación en la educación de los hijos. Los hombres estuvieron ausentes.

Me parece increíble que, 25 años después, se continúe programando a las niñas y mujeres para el sacrificio y se les siga planteando un modelo de mujer imposible de cumplir por la “perfección” que demanda. No hay ser humano sobre la tierra que sea perfecto. El error es inherente a nuestra naturaleza.

“Por eso vivimos con tanta culpa” expresó mi amiga de al lado, al referirse a ese modelo “perfecto” de mujer imposible de llevar a la realidad sin experimentar problemas emocionales y otras consecuencias.

Estoy en desacuerdo con lo que expresó el padre porque no me cabe la menor duda que, mujeres y hombres, fuimos creados iguales.  Y en la construcción de un hogar o en la educación de los hijos, tenemos la misma responsabilidad.

Sin duda este padre no sabe que los niños se originan de la unión de dos seres, hombre y mujer, y que en su desarrollo físico y emocional deberían estar acompañados de dos para obtener un mediano equilibrio en sus vidas.

Considero que es esencial romper esos conceptos obsoletos. Soy una mujer que cree en el valor de la familia y que sabe que la presencia de un padre es absolutamente relevante en la vida de un niño.

Es lamentable que en pleno siglo XXI algunos sigan promoviendo creencias que han mantenido a la mujer sobrecargada de responsabilidades y sin reconocer el rol que los hombres también tienen en la construcción de un verdadero hogar. Dando como resultado hombres ausentes de la vida familiar.

Hace veinticinco años decidí huir de ese esquema educativo y me volví rebelde. Dejé de estudiar y pase un mal momento a causa de mi decisión. Ahora, escuché respetuosamente a ese padre, pero una vez más decidí no aceptar su “mensaje” y continué mi celebración compartiendo con mis amigas de infancia y también reconciliándome con todo lo que representó esa época…

6 comentarios en “25 años después…

  1. excelente reportaje, las mujeres son mas que una simple ayuda con los hijos y la casa; el rol de la mujer es igual o mas trascendente que el de el Hombre. Mi esposa es una excelente madre, amiga, enfermera, administradora de empresas( ella me ayuda increíblemente con las finanzas de la casa) y si tiene un problema u preocupación lo platicamos juntos y no llora en silencio…. me considero creyente y respeto las leyes de Dios pero es por esos personajes que la iglesia pierde muchos seguidores. Te felicito por todo lo que escribes y siempre estoy pendiente de ti para leer algo interesante

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  2. nadina, estoy completamente de acuerdo contigo, con mucha tristeza vi que todavia hay generaciones venideras de mujeres que seguiran encadenadas a estos patrones patriarcales de conducta. En lo personal hubo dos cosas que me pegaron fuertemente, la primera es que la violencia psicologica estuvo presente en ese acto, cuando el cura llamo a las mujeres emprendedoras de causas para con sus congeneres “locas” por el simple hecho de buscar leyes que promuevan la igualdad, el repseto y la valoracion de las mujeres dentro de la sociedad. La segunda fue, reconocer que lideres religiosos que vienen de hogares destruidos, como creo fue la de este cura en particular, siguen promoviendo el ausentismo y la iressponsabilidad del hombre dentro de la misma familia que ellos dicen promover; es decir reforzando el mismo patron que ellos vivieron y que por consecuencia los convirtio en medias personas; tal parece que la religion perse no cura los efectos de las carencias emocionales sufridas en la infancia temprana. Tuve la impresion que este señor padece de misoginismo, un odio hacia la mujer que demuestra validez por si misma. Fue una tarde de locura, de disosiacion cognitiva por parte del predicador en el pulpito y de total irreverencia hacia el genero femenino¡¡ Nada inteleigente el discurso del predicador, parece que no se dio cuenta que su publico era en su mayoria mujeres¡¡¡. Mi mayor deseo universal es lograr equidad entre hombres y mujeres, dejar las diferencias y juntar esfuerzos para crear una sociedad mas humana, es decir mas sana psicologicamente hablando.

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    1. Comparto tu deseo Marisol acerca de la equidad entre hombres y mujeres, es tan sencillo pero estos conceptos enfermizos nos tienen atrapados en un círculo vicioso terrible. Gracias por leer y compartirnos tu visión. Abrazos.

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