El odioso machismo…

Foto de Flickr por Lorises
Foto de Flickr por Lorises

Atacar la sexualidad de una mujer es el arma preferida de quienes, a veces sin saberlo, defienden esos “principios” machistas que tanto daño le han causado a las mujeres y a las familias.

Vivimos en una sociedad machista. Nadie lo puede negar. Y me da la impresión que muchos de los salvadoreños -hombres y mujeres- estamos poco conscientes de este fenómeno. Las cosas que hablamos, las actitudes que tenemos con nosotros mismos y con los demás. Los chistes, tan odiosos, entre un sin fin de gestos y acciones más o menos identificables.

Me quedé sorprendida, recientemente, con el caso de esta jovencita que se perdió a la salida de una universidad en San Salvador y como una amiga de ella activo las redes sociales, llegando hasta los medios de comunicación masivos, para pedir ayuda.

Por fortuna la joven apareció. En cualquier sociedad más o menos sana, hubiera bastado esta noticia. Sin embargo en El Salvador, inmediatamente una buena parte de la población empezó a inventar historias y a criticarla porque había aparecido “sana y salva”. Los comentarios fueron fuertes y aludían directamente a su vida privada y su sexualidad. Comentarios como “de seguro se perdió con el novio” hasta “estuvo quien sabe donde endrogada y por eso apareció perdida”, fueron sólo algunas de las “razones” que dieron esos que se sintieron “defraudados” que no hubiera aparecido descuartizada y violada.

Lamentable nuestra forma de resolver sobre la vida privada de otros. Es como si no fuéramos conscientes que vivimos en un país peligroso en el que a cualquiera nos puede suceder algo similar. Y además, como que no comprendiéramos que la vida privada es LA VIDA privada, que no tenemos nada que opinar sobre ella.

Dos cosas me llamaron la atención. Uno, esa “decepción” porque la joven apareció sana; y dos, los comentarios tan contundentes tratando de ofrecer como razones de su desaparición aspectos relacionados con su sexualidad. No es la primera vez que soy testigo de cómo es atacada una mujer a través de esto, tan absolutamente íntimo y personal.

El machismo está tan arraigado en la sociedad y es tan invisible. Pero siendo observadores es fácil identificar esta característica detestable, pero propia de los salvadoreños, hombres y mujeres sin distinción. Atacar la sexualidad de una mujer es el arma preferida de quienes, a veces sin saberlo, defienden esos “principios” machistas que tanto daño le han causado a las mujeres y a las familias.

Las mujeres debemos tratar de ser más leales con nuestro género. Debemos ponernos constantemente en los zapatos de otras mujeres y entender que enfrentamos los mismos desafíos. Ahora fue esta jovencita, mañana será cualquiera de nosotras la que enfrentará una situación difícil.

Por otro lado, preguntaría a esas personas que se dedicaron a criticarla y a hablar con tanta propiedad como si durmieran con ella y su familia lo siguiente:

– ¿Crees que esto no te puede suceder a tí o a tus propias hijas a algún otro miembro de tu familia?

– ¿Cómo sabemos si lo que dice el “vecino supuesto amigo de la familia” es verdadero?

– ¿Por qué tenemos que desprestigiar a esa persona, cuál es el objetivo o qué ganamos con ello?

– ¿Nos gustaría estar en la boca de todos, de la forma en como nosotros hemos puesto la historia de esta jovencita?

– Acaso, ¿no tenemos mejores asuntos de los que ocuparnos que de la vida privada de otros?

Les comparto un par de blogs que critican esa forma tan “salvadoreña” de ser. Son palabras fuertes, que conste.

Llama a la familia de la joven desaparecida y aportá tu teoría; el teléfono está bajo la foto

Los guanacos hijos de la gran…

Y este otro: El machismo de todos nosotros. 57 pautas de conducta machista en la vida cotidiana. Recomendable.

6 comentarios en “El odioso machismo…

  1. De acuerdo con que son hombres y mujeres quienes prolongan el machismo, eso ha sido bien sabido por décadas. Pero no es por la razón de que “las mujeres quieren ser hombres”. Aún eso de “ser hombre” es ambiguo y cada quien lo interpreta como quiere, y suele hacerse de forma rígida y estereotípica. En tiempos no tan lejanos, ser hombre era llevar pantalones y votar; no es que fuera algo *naturalmente* masculino, sino que a las mujeres no se les permitía hacerlo, de ahí su conceptualización. Ser femenina (¿qué es ser femenina? ¿Maquillarse, cuidar a toda la gente a costa de sacrificarse, buscar alguien que la mantenga, qué?) es UNA de tantas formas de ser mujer; tal vez sea la más deseable para vos y lo que te gustaría en una pareja y eso está bien, pero no tiene que ser una exigencia universal. ¿Que ahora quieren trabajar fuera de casa, no tener hijos? ¿Que quieren tener relaciones sexuales con muchas parejas? Esa es decisión personal, no una narrativa inherente a ser de tal o cual género. Al salvadoreño le fascina decir “cada quien hace de su culo un florero”, pero es el primero en saltar a la hora de opinar sobre cómo una persona DEBE llevar su vida por tener un juego u otro de genitales (siendo justa, no sólo salvadoreños, la gente es gente en todos lados; es bien conocida la llamada guerra contra las mujeres, de los republicanos estadounidenses en la actualidad).

    El asunto es que, cuando tenés dos grupos (hombre-mujer, piel blanca-piel negra, etc.), las diferencias entre los miembros del mismo grupo son mucho más importantes que las diferencias entre los miembros de los dos grupos. Tal heterogeneidad es una falacia, y por puro atajo mental decimos que las mujeres son iguales entre sí y diferentes de los hombres. Pero de repente vas a encontrar un hombre tan inclinado a ser padre como una mujer a ser madre, y a otra mujer que en realidad no tiene esa inclinación. En el caso de la joven desaparecida, vas a encontrar hombres y mujeres que hablaron mal de ella porque piensan de cierto modo; y hombres y mujeres que no lo hicieron, porque piensan de otro.

    ¿Lo más dañino entre mujeres? Lo dejan bien claro en los pinches anuncios de MD. La rivalidad. El proverbial divide-y-vencerás. No es sólo socialización vertical, que la mamá le inculca al hijo una cosa y a la hija otra; es que la hija se encuentra con otras hijas y entre ellas se hacen leña. El machismo en las mujeres lo notás, a simple vista, en la falta de solidaridad entre ellas mismas.

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    1. Es interesante todo lo que nos compartis. Tenemos tantas preconcepciones sobre lo que “significa” ser mujer y hombre. Lo que más nos convendría es desaprender todo esto y ser lo que mejos nos haga sentir.
      Pero todavía nos queda un camino largo para esto. Son siglos y siglos de programación. Y mientras las mujeres nos mantengamos en esa sintonía ‘tamos jodidos. Creo que es una tarea nuestra la de ir borrando estos conceptos. Gracias por escribir. Que tengas buen día!

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  2. Ha sido espantoso ver las reacciones a este caso, y no soporté leer muchos más comentarios al respecto. Veo que el festín de estupideces se puso más ameno cuando la pobre chica apareció.
    Muchas gracias por enlazar a mi entrada. ¡Saludos!

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  3. Me gusta tu blog. Pero creo que coincido contigo que ls que hacen que esta sutuación se prolongue, agrave y se reitere son las mismas mujeres. No quiero poner a los hombres como lindas ovejas pero son las madres, abuelas, tias y hermanas las que provocan las actitudes
    machistas en la sociedad. Incluso veo mujeres que tienen actitudes “machistas” en contra de sus pares. En este país la mujer está adoptando un feminismo mal entendido en donde la mujer, sonara ambiguo, pierde su feminidad. Las mujeres luchan por que se les trate igual que los hombres conos mismos derechos y obligaciones, esto es antinatural e ilógico. Las mujeres son diferentes a los hombres y este es un tema que muchas mujeres no quieren aceptar. Al final más parece que las mujeres hablan de machismo cuando no se pueden parecer a los hombres. Ahora podemos ver mujeres que envidian lo que los hombres hacen quieren ser como ellos y pierden, y están perdiendo, lo más hermoso que las mujeres tienen su feminidad.

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    1. Estoy de acuerdo contigo. Hemos copiado “lo malo”, el libertinaje, entre otras cosas. Y creo que no se trata de eso. Requiere, como en casi todo, mucha educación y profundización del tema. Hemos perdido un montón de características hermosas que son bien nuestras. Pero que también los hombres pueden desarrollar.
      Somos más parecidos de lo que nos han permitido creer. Esos roles de macho y hembra, no me gustan.
      Sólo somos seres humanos, con algunas diferencias físicas.
      Y también concuerdo en que las abuelas y las mamás han sido clave para fortalecer este machismo.
      Gracias por leer y comentar. Saludos.

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