Mis mantras del 2013

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El mundo es un lugar complejo, nunca hemos estado seguros en este espacio. Desde el principio de los tiempos hasta ahora, las amenazas de la tierra y de quienes la habitamos han sido una constante. La vida, aparentemente, es lucha. Un estado permanente de guerra.

Pero vivir en ese estado no es saludable. Así es que cada uno debe buscar su refugio personal. El mío está edificado sobre libros e ideas; naturaleza y espacios abiertos. Mi refugio, ese lugar donde lo que creo, lo que valoro, lo que pienso y lo que amo están a salvo de guerras. Esas luchas que buscan conquistar mi forma de vivir, mi forma de creer en un Dios y mi forma de ser un individuo de provecho para la “sociedad” que algunos “venden” como “lo correcto”, lo adecuado”, el “deber ser”.

Buscando protección, he encontrado muchas ideas que se convirtieron en mis “mantras”. Los mantras, según la RAE, son “…sílabas, palabras o frases sagradas, generalmente en sánscrito, que se recitan durante el culto para invocar a la divinidad o como apoyo de la meditación.” Para mí, son palabras que hacen eco con mi esencia; y las recuerdo constantemente para relacionarme, en una forma saludable e independiente, con el mundo y sus ideas. Tarea nada fácil.

Estas frases me han permitido encontrar alguna lógica al por qué las cosas son como son, me han ofrecido paz y orientación; y muchas veces han actuado como escudos protectores ante las ideas de otros acerca de lo que soy o como soy.

En 2013 me acompañaron, insistentemente, dos frases de Gandhi:

1. “I will not let anyone walk through my mind with their dirty feet” / “No dejaré que nadie camine por mi mente con sus pies sucios”. 

La frase nos invita a tener fuerza e independencia de pensamiento. Y eso, me parece, se consigue leyendo, observando detenidamente a las personas, a las situaciones que nos rodean, pero sobre todo observándonos a nosotros mismos.

2. “A man is but the product of his thoughts. What he thinks, he becomes.” / “Un hombre no es más que el producto de sus pensamientos. Lo que piensa es en lo que se convierte”.

Esta nos mueve a observar nuestros pensamientos. A preguntarnos en qué creemos, cuáles son los valores que nos repetimos, consciente o inconscientemente, y que con el paso de los días, las semanas, los meses y los años, terminan puliendo eso en lo que nos convertimos.

Pensar detenidamente, filosofar sobre la vida, detenerse en este mundo que va tan de prisa son, para mí, tareas vitales.

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