Ser con la mente relajada

Reconozco que soy una persona “estresada”. Es una característica personal que me ha ayudado mucho a ser organizada y responsable en mis actividades profesionales. Sin embargo también me ha provocado, en infinidad de ocasiones, volverme una persona rígida.

En el pasado permití que mi actividad profesional me definiera. Yo, Nadina, era mi trabajo. Fuera de esto me costaba encontrarme. Y aunque esto me permitió avanzar mucho en mi camino profesional, también provocó daños colaterales en mi vida personal y a nivel físico. La tarea por desactivar esta creencia de “soy lo que hago profesionalmente” ha sido un enorme reto.

Hoy es un día de vacación. Creo que nadie estará en desacuerdo conmigo que el tiempo libre y el descanso son saludables y necesarios. Pues me desperté muy temprano, me senté a meditar 15 minutos y me dispuse a escribir en mi diario (cuaderno y lapicero).

Me costó horrores desconectarme de mi mente que le pedía a mi cuerpo que empezará a trabajar, que iba muy despacio, “hay mucho que hacer para que te sientes a escribir” repetía. Me sentía estresada. Pero decidí ignorar a esa señora que muchos llaman la “loca de la casa” (porque no para de hablar) y continuar con mi objetivo de tomármelo más despacio.

Empecé a escribir y me costaba concentrarme en esa única actividad que pretendía realizar. Se me venían constantemente -de la señora mente- imágenes de lo que tenía por hacer. Incluso llegue a sentir como el acompañante de esa señora, el joven ágil e intrépido “Estrés”, empezaba a manifestarse en mi cuerpo y me provocaba el impuso de abrir mi computadora e iniciar con la actividad laboral a plenas siete de la mañana. Locura, ¿no?

Pero resistí, continúe escribiendo -a mano- mientras observaba a la mente y al estrés y lo que provocan en mi. Finalmente, en la cuarta página de mi diario, empecé a sentir como mi cuerpo iba relajándose y los músculos empezaban a ceder; como la doña mente también se iba calmando y sus pensamientos fueron haciéndose menos insistentes y más lentos.

Y terminé aquí, en mi blog, escribiendo esta experiencia y reflexionando sobre lo difícil que es para la mayoría de nosotros relajar esa actividad incesante de la mente y su impacto en nuestros cuerpos y simplemente “Ser”.

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