El precio de la libertad

Tiempo para mis horas de reflexión.

No hay nada gratis en esta vida. Para cumplir un sueño hay que pagar precios que implican renuncias y sacrificios. Los estadounidenses se refieren a esto con una frase muy conocida: “There´s no free lunch”, “no hay almuerzo gratis”, una gran verdad.

Yo soñé, durante mucho tiempo, en convertirme en mi propia jefa, en montar mi espacio de trabajo de acuerdo a mis gustos, con la luz, los aromas y la música de mi agrado. También buscaba flexibilidad para organizar mi horario laboral y personal.

Después de arrullar, por casi diez años, este sueño y también los miedos que no me permitían volverlo realidad, logré luego de un año de planificación con mi socia, montar mi consultoría en comunicaciones.

En noviembre pasado cumplimos dos años. Estoy satisfecha por lo que hemos alcanzado. Pero no quiero compartirles lo maravilloso que ha sido este viaje, sino contarles esos precios que he tenido que pagar para alcanzar y mantener este sueño.

1. Tiempo diferenciado entre lo personal y profesional. La carga laboral fue grande desde el principio. Con mi oficina en casa trabajaba hasta tarde y cuando mi esposo llegaba me encontraba estresada. Fue él quien me hizo darme cuenta que tenía que ocuparme de la administración de mi tiempo, que debía ponerme límites para separar mi vida laboral de la personal.

2. Lo administrativo. Muchos confiaron en nuestro proyecto y nos dieron la oportunidad de mostrarles lo que teníamos para ellos. El estrés generado por el compromiso de dar resultados se sumó al estrés administrativo. La carga de organizar cobros, trámites, fechas límite para pagos y obligaciones fiscales, se convirtió en una nueva dimensión del negocio.

Los números no son lo mío, pero de pronto estos cobraron sentido. Y así me convertí en la administradora de mi proyecto. Dos años después continuo haciendo mi mejor esfuerzo por entender este universo paralelo. Lo único que sé es que aún debo estudiar mucho para ejecutarlo bien y sobre todo para que lo que generamos se convierta en una fuente de estabilidad para el negocio y para mi vida personal.

3. Hasta dónde crecer. La mayoría de personas a las que les digo que nuestro negocio está pensado para quedarse pequeño me miran como si fuera de otro planeta. ¿Qué empresario, por más micro que sea, quiere quedarse con un negocio pequeño? Yo.

Desde el inicio nos planteamos mantener un número de clientes que fueran administrables por una estructura reducida y eficiente. Pero crecer o no crecer continúa siendo una pregunta sin respuesta.

4. Mi profesión vrs. Mis pasiones. Disfruto mi trabajo, pero he tenido que reducir los espacios dedicados a otras áreas que llenan mi vida. La búsqueda eterna por el equilibrio, la satisfacción y una vida con propósito están constantemente llamando mi atención, y aún no consigo el punto medio en esta área.

5. El manejo del estrés. La multitarea y el control pasan una factura alta a nivel emocional y físico. Son actividades nefastas para el individuo, pero que el mundo de hoy valora grandemente. Desvelos, dolor de cuello, mal humor, son solo algunos de los precios. La tarea de administrar aquello que está en mis manos y soltar lo que no puedo resolver, es constante en esta fase de emprendedora.

6. El manejo de los ingresos. Una empresa no se consolida antes de los cinco años de operaciones. Llevamos apenas dos y entre la administración del negocio y las necesidades personales de ingresos, uno puede encontrar una fuente de ansiedad en esta área. Y aunque aún estoy lejos de tener armonizado este punto, debo reconocer que es de aquí de donde mejores lecciones he obtenido.

Mi nivel de consumo se ha reducido drásticamente, lo cual me ha llevado a evaluar mejor mis compras y a postergar mis deseos innecesarios.

Nada en la vida es gratis. Pero lo más importante es saber qué es lo que uno quiere verdaderamente y decidir si se está dispuesto a pagar los precios que un sueño exige. Tener un buen porcentaje del control de mi vida me encanta y pensar en este proyecto o en la posibilidad de crear nuevas rutas de trabajo y de servicios no sería posible sin la independencia que ahora tengo.

Libertad con responsabilidad es la vía ideal. Porque no hay nada que exija más responsabilidad que el ejercicio de la libertad.

2 comentarios en “El precio de la libertad

  1. Solamente puedo decir “me encantó” siga adelante, que sobre todo es la perseverancia la mejor herramienta cuando se emprende un negocio para trabajar haciendo lo que se ama.

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