4 claves para el manejo del tiempo

4 claves para el manejo del tiempo

¿Te ha sucedido que planificas tu semana, escribes en tu agenda tus tareas estratégicas, el tiempo libre, las horas de trabajo, etc. pero al final se pasa el tiempo y no cumples con lo que planificaste?

Siendo una emprendedora se vuelve clave desarrollar la capacidad de auto dirección para ejecutar lo que planifico. Todo depende de cómo lo organice y cómo me organice.

Desde hace algunos meses, noté que no estaba atendiendo correctamente esos proyectos estratégicos que definí en el plan de negocios de este año. Por eso me senté a escribir en mi diario para entender qué estaba haciendo que me evitaba cumplir con lo planificado en mi agenda.

Claves

Llegué a varias conclusiones que te comparto por si alguna de ellas te ayuda a mejorar el manejo de tu tiempo y tus prioridades. Pienso que estas claves no solo sirven para una emprendedora, sino para cualquier persona que desee mejorar la administración de su energía, sus prioridades y proyectos y por supuesto de su tiempo.

  1. Consciencia del manejo de mi agenda.

Observé que he logrado dejar varios espacios de tiempo libre en mi calendario. Ese fue uno de los principales objetivos cuando decidí emprender ya que tener tiempo libre para pensar, leer, descansar, o simplemente no hacer nada, es vital para permitir que la creatividad, tan necesaria en la vida de cualquier persona, fluya. Sin embargo, a pesar de que tengo estos espacios libres, no había hecho un uso efectivo de ellos. Ahora, me hago más consciente de cómo utilizo mi tiempo libre para cuidar mi energía.

Siendo una emprendedora se vuelve clave desarrollar la capacidad de auto dirección para ejecutar lo que planifico

  1. El hábito de poner lo más estratégico e importante primero.

Me di cuenta de que las actividades estratégicas para mi negocio, (cursos en línea, el diseño de nuevos proyectos, escribir, nuevos esquemas de servicio, entre otros) que solo yo puedo hacer y que además son las cosas que más disfruto de mi emprendimiento, las estaba planificando, pero no las estaba ejecutando. He venido “fabricando” excusas para evitar sentarme a hacer el trabajo. A partir de esta observación decidí desarrollar el hábito de iniciar mi día laboral –con lo estratégico e importante– dedicando una o dos horas a estas actividades y no esperar a tener “tiempo libre” para hacerlas.

  1. Definición de mis prioridades.

Soy consciente de que aún debo sanar a la “people pleaser” (complaciente con la gente) en mí, que cree que lo que otros piden se vuelve más importante que lo que tengo que hacer para mí. Con este entendimiento, dejo de ponerme a la cola de mi tiempo, empiezo a darle el valor y la dedicación a eso que tanto disfruto hacer, que además agrega valor a mis servicios como life coach y comunicadora y que son claves para el desarrollo y expansión de mi negocio.

  1. Intención, prioridades y objetividad en la planificación de mis semanas.

Esta actividad vengo ejecutándola desde el inicio de año y lo hago al cierre de cada domingo. He venido escribiendo dos listados. Uno de nuevos clientes y seguimiento a cierres de negocio y otro de actividades estratégicas y prioridades de la semana. Las sigo utilizando, pero planifico con la intención de ser más efectiva, objetiva y realista con el tiempo disponible y la prioridad de cada acción. Sobre todo, reconociendo que como emprendedora me ha planteado dedicar al trabajo 5 horas diarias máximo. ¿Por qué solo 5 horas? Porque cuido mi energía, mi cuerpo y el tiempo que requiero para otras áreas de mi vida que son igualmente relevantes.

Sanar a la “people pleaser” (complaciente con la gente) en mí y dejar de ponerme a la cola de mi tiempo

Luego de escribir y reflexionar logré visualizar mi día en 4 bloques.

Visualizar de esta forma me permite organizarme mejor y mover horas y prioridades dependiendo de la necesidad de cada momento. Por ejemplo, me ha sucedido que termino la semana agotada por alguna actividad o proyecto que me ha exigido más de mi energía, con esta visualización puedo tomar decisiones para cambiar o cancelar actividades y adelantar otras (lectura, un ritual de café que me relaja tanto, escribir en mi diario o simplemente tomar una “power nap” de 20 minutos).

Me encantan las preguntas. Te comparto algunas para que te ayuden en tu proceso de reflexión:

¿Cómo planificas tus días, tus semanas y tus meses?

¿Qué otras recomendaciones agregarías a estas?

¿Qué es lo que mejor te funciona cuando requieres parar y descansar?

¿Cómo estableces tus prioridades?

¿Con quién debes alinear tu agenda y tus prioridades?

¿Cómo comunicas tus necesidades y prioridades?

¿Dejas tiempo para realizar esta conexión y evaluación contigo misma?

¿Cómo equilibras tu energía?

 

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