7 lecciones de escribir a mano

7 lecciones de escribir a mano

Recientemente hice un reto de escritura de 7 días. Era simple y su objetivo era escribir durante 15 minutos lo que estaba pensando y sintiendo en ese momento.

Escribir es mi herramienta favorita de auto conocimiento. La ciencia ha demostrado los beneficios de hacerlo a mano, aunque también funciona escribiendo en una computadora o incluso grabando una nota de voz.

Los beneficios son múltiples y van desde “vaciar” las ideas o ansiedades y preocupaciones que circulan por tu mente, reducir la intensidad de las emociones, explorar sentimientos o procesos traumáticos, y liberar memoria de trabajo, entre otros.

Hoy quiero compartirte 7 lecciones que descubrí en este mini reto de 7 días:

1. Escribir lo que circula por mi cabeza y lo que siento me ayuda a tener flexibilidad mental porque observo y puedo corregir.

2. Es importante revisar constantemente la validez de mis pensamientos. Y escribir me ayuda a verlos con claridad.

3. Tener una intención clara al escribir (entender que siento acerca de x, y, z) permite sacar de las profundidades de la mente ideas o creencias acerca de ese tema puntual.

4. Mientras más escribo más profundo conecto conmigo y me conozco mejor.

5. Escribir me ayuda a permanecer en el momento presente porque observo lo que pienso, lo que siento y cómo se expresa en mi cuerpo. Y eso me genera bienestar. Me siento descansada luego de escribir.

6. Cuando saco de mi cabeza ideas o creencias acerca de un suceso o una persona pongo distancia a lo que pienso y siento. Luego, puedo observar y tomar decisiones menos intensas y más reposadas.

7. Escribir a mano es mi formato favorito. Siento conexión entre mente-cuerpo-emociones al hacerlo.

Si quieres profundizar y entender mejor los beneficios de la escritura puedes leer los siguientes artículos:

Algunos rezan, otros meditan, o pintan, bailan o hacen ejercicio. Yo, escribo. Lo hago como si no hubiera mañana. Escribir me conecta con el momento presente y me lleva a poner, sólidamente, los pies en el piso. Y, desde que mi mente recuerda, ha sido un ejercicio que me ha permitido observarme y observar al mundo que me rodea.

Escribo y leo con obsesión para conectar conmigo misma. No sé qué fue primero, escribir y luego leer o al revés. Pero ambas actividades –te lo digo con todo mi ser– me salvaron la vida. Durante un buen tiempo me sentí perdida, adormecida

 

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