Liderazgo femenino. Las habilidades que el mundo necesita.

Liderazgo femenino. Las habilidades que el mundo necesita.

Por años me sentí desconectada de lo que hacía profesionalmente. Vivía como autómata en una auto exigencia y perfeccionismo que me mantenían drenada, trabajando únicamente por un cheque al final de mes.

El campo corporativo, en el que desarrollé buena parte de mi carrera profesional, se dirigía (aún lo hace) bajo un estilo masculino de mando y control, en donde las jerarquías y los privilegios estaban a la orden del día.

En muchos espacios las voces de las mujeres no eran (son) respetadas y mucho menos escuchadas. Y había (hay) una presión invisible para que asumiéramos nuestro desarrollo profesional bajo estándares masculinos (baja empatía, enfoque exclusivamente en los resultados, con un pragmatismo extremo que no toma en cuenta las necesidades de las personas y con obsesión por producir sin parar).

Varios años después entendí porqué mi espíritu creativo, libre y rebelde no se sentía cómodo ni bienvenido en lugares tan cuadrados, en donde las personas y su humanidad eran consideradas “piezas” para alcanzar los resultados exigidos.

Una palabra describe exactamente cómo me sentía en esos ambientes. Outsider.

Es en el mundo del emprendimiento en donde los expertos reconocen que se expresan mejor las habilidades de liderazgo femenino porque ahí hay libertad para definir cómo lucen nuestros negocios y cómo nos relacionamos con nuestros stakeholders.

 

Lo que experimentaba lo descubrí, muchos años después, en decenas de libros sobre psicología y liderazgo femenino, que han demostrado el desbalance que prevalece en muchos ambientes de trabajo, así como el impacto de esos esquemas en las vidas de las personas y por supuesto en los resultados de los negocios.

Afortunadamente vamos avanzando. Ahora se reconoce la importancia de balancear los espacios laborales entre el pragmatismo y el humanismo.

 

¿Pero qué significa liderar en femenino?

Las mujeres lideramos diferente. Y es en el mundo del emprendimiento en donde los expertos reconocen que se expresan esas características diversas porque tenemos libertad para definir cómo lucen nuestros negocios y cómo nos relacionamos con nuestros stakeholders.

Jennifer Walinga y Virginia McKendry señalan en el libro “Entrepreneurial Women: New Management and Leaderships Models” que “Las emprendedoras son líderes de su propia visión… y de sus negocios.”

De acuerdo con estas autoras las investigaciones muestran que las mujeres profesionales tienden a dirigir con un estilo más participativo y señalan que “un meta-analisis de los estilos de liderazgo demostraron que las mujeres suelen ser más democráticas y participativas que los hombres en sus aproximaciones, quienes tienden a utilizar un estilo basado en modelos autocráticos de comando y control”.

Waling y McKendry señalan 7 características que poseen los liderazgos con un estilo más femenino en el mundo emprendedor. Estos estilos pueden también mostrarse en los hombres.

  1. Colocan un alto valor en las relaciones y juzgan el éxito de su organización basada en la calidad de las relaciones que ahí se sostienen.
  2. Prefieren una comunicación directa.
  3. Están confortables con la diversidad, habiendo sido “outsiders” y habiendo conocido el valor que ofrecen unos “ojos frescos”.
  4. No están dispuestas ni pueden dividir sus vidas, por lo que recurren a la experiencia personal para llevar información y conocimientos de la esfera privada a sus trabajos.
  5. Son escépticas con respecto a las jerarquías y, sobre todo, desdeñan los beneficios y privilegios que distinguen a los líderes jerárquicos y establecen su lugar en el orden jerárquico.
  6. Prefieren liderar desde el centro en lugar desde la cúspide y estructuran a las organizaciones de esa manera para reflejarlo.
  7. Hacen preguntas acerca del panorama completo y sobre el trabajo que hacen y su valor.

 

Por otro lado, el experto en liderazgo Manfred F.R. Kets de Vries escribe en el libro “Liderazgo Femenino: aprendizaje de carrera de ejecutivas”, editado y compilado por Betina C. Rama, consultora y facilitadora de programas de liderazgo, que “en términos generales, las compañías diseñadas por ellas muestran estructuras flexibles y horizontales en las que el poder, la autoridad y la toma de decisiones están más descentralizados.”

 

¿Por qué deberíamos estar interesados en desarrollar esas habilidades en los equipos?

De acuerdo con Kets de Vries “…la sociedad del conocimiento actual, a medida que las organizaciones se hacen más flexibles y menos burocráticas, son estas precisamente las competencias que se necesitan para alcanzar la productividad y la concentración en la calidad que demanda un entorno corporativo global competitivo y en permanente transformación”.

Este experto ofrece información importante para tomar en cuenta al momento de diseñar organizaciones amigables con un estilo femenino para liderar. Señala que las mujeres:

  1. Tienen una visión más equilibrada de lo que significa armonizar su vida y su trabajo.
  2. Las mujeres que logran combinar exitosamente el rol de esposa, madre y mujer de carrera son las que parecen gozar de mejor salud mental.
  3. Para las mujeres, los aspectos sociales del trabajo son tanto o más importantes que la remuneración o el ascenso.
  4. Suelen buscar las causas de los problemas en ellas mismas, mientras que los hombres tienden a atribuirlos a causas externas. Dada esta diferencia de actitud, las reacciones depresivas serán más comunes en las mujeres.
  5. En las organizaciones, cuando ocupan cargos ejecutivos senior, las mujeres tienden a tener más y mejores competencias que los hombres. Sin embargo, suelen asumir menos riesgos y por lo tanto se les dificulta alcanzar altos puestos dentro de una organización.
  6. En comparación con los hombres, es más probable que las mujeres acepten un trabajo con menos remuneración (por lo menos hasta ahora), pero que esté alineado con sus valores y que tenga sentido para ellas.

 

Entender las diferencias biológicas, sociales, culturales y familiares es una tarea que debe realizar cualquier organización que desee impulsar el empoderamiento de las mujeres y aprovechar las ventajas de este estilo de liderazgo para el desarrollo de sus entornos y negocios.

 

Aún quedan muchos desafíos para incorporar esas habilidades para liderar en diversos ámbitos. Me atrevo a decir que algunos de los principales desafíos se encuentran en:

  1. Que dejemos de creer que son las personas el problema y que aceptemos que es el sistema de mando y control imperante en muchos lugares de trabajo lo que es necesario balancear. Es importante rediseñar las estructuras laborales para que la practica de la empatía y la inclusión flexibilice a las organizaciones que, en definitiva, les permitirá enfrentar los desafíos del mundo actual.
  2. Que reconozcamos que lideramos diferente y que esas diferencias, lejos de ser débiles o innecesarias, agregan mucho valor a las organizaciones y a las personas con las que nos relacionamos.
  3. Que llevemos a la práctica esas habilidades femeninas –que están expresándose en el mundo emprendedor—a los espacios donde aún se vive el modelo vertical de mando y control.
  4. Que fortalezcamos esas habilidades primero en lo personal e interno y luego las ejerzamos sin temor sabiendo que al hacerlo aportamos valor.
  5. Que dejemos de juzgar y etiquetar como “mandonas”, “agresivas”, “inadaptadas” o “histéricas” a las mujeres que practiquen esas habilidades —sobre todo comunicar directamente y evitar los privilegios basados en jerarquías. Los estudios muestran que se tiende a etiquetar de esta manera a más mujeres que hombres utilizando el mismo estilo de liderazgo.

 

Cierro con las palabras de Stacy Abram, autora, emprendedora y líder política: “Tomar el poder es utilizar lo mejor de lo que reside en nuestro interior para esbozar una visión del futuro, escrita en grande o en pequeño. El poder requiere un esfuerzo consciente de nuestra parte para llevar nuestras propias vidas a donde queremos que estén, porque tenemos que movernos en contra de lo que históricamente se ha definido como la forma en que debemos vivir nuestras vidas o habitar este espacio.”

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