Momentos valiosos de la década

Momentos valiosos de la década

Hay un debate acerca de si 2019 marca el final de la década o si esta finaliza hasta 2020. Independientemente de quien tenga la razón el momento me pareció propicio para hacer una evaluación de los últimos años. Y me senté a escribir muchas horas durante noviembre y diciembre para descubrir mis cuatro momentos más valiosos de este período.

Escribo por placer. Esta práctica se ha vuelto mi herramienta favorita para observar mi vida; sin embargo, no recuerdo haber hecho antes un recuento tan amplio como en esta ocasión. Personalmente esta década estuvo plena de aprendizajes. Al inicio de este período llevaba un buen tiempo experimentando incomodidad con mi profesión. Había dejado de sentir satisfacción, pero no tenía idea por qué ni qué podía hacer para cambiar esa incomodidad. Entre 2010 y 2011 inicié una búsqueda consciente para explorar nuevas avenidas en esta área, y fue en 2012 cuando finalmente decidí emprender.

El filósofo danés Søren Kierkegaard escribió que “la puerta de la felicidad se abre hacia adentro” y por eso la auto observación es la entrada a esa felicidad tan personal y a veces escurridiza

Y emprender es el primer momento que destaco de esta década porque me ha permitido desarrollar habilidades como la paciencia, la consistencia, la creatividad y el orden, además me llevó a profundizar en mi auto conocimiento como una herramienta para gestionar la energía que sostiene mi vida y mi negocio. Esos aspectos, que provienen de mi interior, son las piezas fundamentales que me han facilitado atender y entender las inevitables pruebas, los errores y los retrocesos, así como los cambios naturales en el desarrollo de un negocio.

Escribo por placer. Esta práctica se ha vuelto mi herramienta favorita para observar mi vida

El segundo momento clave, que le ha dado mucha estabilidad a mi vida, fue la decisión de darle una nueva oportunidad al amor y casarme con un compañero de viaje y no con un esposo. Mi vida en pareja, como la de todos, no ha estado exenta de problemas y tropiezos, pero si algo puedo destacar de esta relación es la capacidad, que juntos desarrollamos, para confrontarnos mutuamente, para sostener las conversaciones difíciles y para mantener un paradójico equilibrio entre la vida de pareja y nuestro derecho a cultivar una vida independiente a “nosotros”.

El tercer punto fue un nuevo emprendimiento. La idea la concebí en 2015 y surgió a la luz en 2017. Este proyecto le dio vida concreta a mi deseo de alinear lo que hago como profesional con mi propósito de vida. Deseaba conectar con un propósito tan fuerte que me impulsara a resistir los altos y bajos del camino emprendedor.

Tomar la decisión de perseguir este sueño avivó mis miedos y durante mucho tiempo busqué aprobación externa sin ningún resultado. Sin embargo, este deseo fue como un fuego interno que me impulsó a descubrir mi autoridad personal y a dejar de escuchar el ruido de afuera.

Emprender me ha permitido desarrollar habilidades como la paciencia, la consistencia, la creatividad y el orden, además me llevó a profundizar en mi auto conocimiento como una herramienta para gestionar la energía que sostiene mi vida y mi negocio

Y el cuarto momento, el más importante y transformador, fue cuando en 2013 milagrosamente concebimos un hijo cuya energía siempre la sentí masculina. Este bebé llegó cuando ya no lo esperábamos. Recuerdo como el momento más relevante el día que por primera y única vez escuchamos latir su corazón, y por un espacio reducido de tiempo fuimos felices imaginando cómo sería su vida y cómo sentiríamos su compañía.

“Bebé”, como aún lo llamamos, no nació, pero su recuerdo y su breve paso por mi vida dejó un suspiro de amor que jamás había sentido. Uno que marcó un antes y un después y me mostró una inmensidad inexplorada. Un alma habitó mi cuerpo y, hasta hoy, ha sido el máximo regalo que la vida me ha podido dar. Nuestro bebé no nació. Desconocemos las razones. Pero lo recordamos constantemente y sin duda, para mi, fue el momento más maravilloso de estos últimos diez años.

Y como escribió el filósofo danés Søren Kierkegaard “la puerta de la felicidad se abre hacia adentro” y por eso la auto observación es la entrada a esa felicidad tan personal y a veces escurridiza.

Feliz inicio de una nueva década.

 

Este artículo fue publicado originalmente en la Revista Séptimo Sentido de La Prensa Gráfica y puede leerse completo aquí.

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