Fuerza y flexibilidad

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De pequeña buscaba refugio en un pequeño bosque de árboles de bambú que estaba cerca de mi casa. Eran tiempos difíciles. Hoy, recuerdo perfectamente por qué buscaba refugio. Pero también he logrado descubrir un mensaje más profundo y valioso:

La fuerza de la naturaleza, en especial de los árboles de bambú que crecen primero hacia adentro. Tejiendo profundamente sus raíces para salir después, mucho después, a la superficie. El bambú es un árbol fuerte, pero flexible. 

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Hoy volví a ver un pequeño bosque de árboles de bambú. Y ya no busqué refugio, solo disfruté de la belleza y de la fuerza de la naturaleza.

Lo que busco…

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“What you seek is seeking you” / ” Lo que buscas te está buscando” Rumi

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El poeta Rumi nos invita a pensar que somos lo que buscamos. Yo busco mucho. Pero si tuviera que señalar qué es lo que más deseo alcanzar, diría que vivir en un estado permanente de paz.

Esta no es una tarea fácil en un mundo tan complejo y lleno de ruido; de ideas opuestas, de dualidades, de bueno o malo, de blanco o negro. Difícil en un mundo que no reconoce ni valora los grises.

Vivo en un país violento y violentado. Y pienso que por algo mi búsqueda es paz. Paz personal. Paz colectiva. Y no se llega ahí a través de una lista de condiciones externas. Mas bien se empieza a construir desde adentro, desde lo más profundo del individuo. Porque no habrá paz colectiva sin paz individual.

Del silencio…

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El mundo corre cada día más. Buscando algo que no encuentra, quizás ni siquiera sabe qué es. Yo participé en esa carrera, no me quería quedar atrás. Pero un día descubrí la belleza en la quietud y el silencio.

Mis acompañantes más queridos en ese descubrir: la naturaleza, los libros y nuevos intereses. El silencio ha ganado espacio en mí, tanto que a veces pienso que un día ya no tendré nada que decir…

Un leve 2015…

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Mirar la belleza en todas partes.

El año se desarrolla leve, al menos en sus primeras semanas. Me lo esperaba agitado desde el inicio, pero agradezco la suavidad y ese ritmo tranquilo que me ha permitido reflexionar sobre los propósitos para este período.

1. Hacer más de aquello que disfruto. Mayor contacto con la naturaleza y con quienes amo y aprecio. Leer y disfrutar de esas situaciones que me generan paz, que me armonizan y sobre todo que me dan felicidad. Mi tipo de felicidad.

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Más de lo que disfruto.

2. Fluir con el ritmo de la vida. El universo es caos, este nos rodea a donde sea que volvamos a ver. Sin embargo, en lo profundo siempre encontramos momentos para apreciar la belleza, para disfrutar la paz y para descubrir nuevas enseñanzas. Quiero soltar, respirar profundamente y fluir a través de ese ritmo que es la vida.

3. Menos es Más! Que los ojos del alma se mantengan atentos a percibir las maravillas que la vida nos regala diariamente.

Disfrutar de lo valioso, del amor, del trabajo que me apasiona; de los sueños y proyectos que me dan vida y que me agrandan el corazón.

Percibir el flujo de la vida.

Percibir el flujo de la vida.

Dark Side of Life, by John Snelling

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Originalmente publicado en Buddhism now:

Fudō Myōō (Acalanātha) © The Metropolitan Museum of ArtAbout twelve years ago I was told that I had a form of cancer. It was a great shock, of course — for we all secretly think we’re immortal, don’t we? . . . that in our special case the gods won’t give the fateful thumbs down. Yet there I was at thirty-one having to face the fact that I was subject to sickness and death. There fol­lowed a period of great emotional turmoil, but one sunny morning I woke up to find I’d come through and could accept the fact. Actually, this was an important discovery: human beings can face death with equanimity . . . Well, in the event, I didn’t die. I’ve spent a lot of time in hospitals and undergoing unpleasant drug and radiation treatment, but I’ve kept going — with a little help (and hindrance) from my friends . . .

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Descubriendo nuevos placeres…

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Más espacios en la Naturaleza…

 

A un día que finalice este año y con tiempo libre para apreciar el descanso, la lectura, la música y también descubrir nuevos placeres, quiero fijar como propósito para el nuevo ciclo que inicia disfrutar en abundancia de actividades y de espacios que me generen bienestar y paz.

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Las luces del atardecer…

 

El trabajo en exceso, la vida ocupada y las carreras por mantenerse “conectado” y “actualizado” bloquean la renovación de energías y el descubrir pasiones dormidas.

Que el 2015 pase lentamente…

...Y las luces al anochecer.

…Y las luces al anochecer.

Descubrir nuevos ángulos.

Descubrir nuevos ángulos.

Nuevos detalles, formas y colores.

Nuevos detalles, formas y colores.

Lo complejo en lo sencillo.

Lo complejo en lo sencillo y viceversa.

Mirar al fondo y más allá.

Mirar al fondo y más allá.

Sorpresas en los lugares de siempre...

Sorpresas en los lugares de siempre…

Lo viejo que se hace nuevo.

Lo viejo que se hace nuevo.

La frescura de lo breve...

La frescura de lo breve…

El encanto de compartir juntos...

El encanto de compartir juntos…

Los detalles que descubre el silencio.

Los detalles que descubre el silencio.

La belleza que nos rodea.

…Y la belleza que nos rodea.

El precio de la libertad

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Tiempo para mis horas de reflexión.

No hay nada gratis en esta vida. Para cumplir un sueño hay que pagar precios que implican renuncias y sacrificios. Los estadounidenses se refieren a esto con una frase muy conocida: “There´s no free lunch”, “no hay almuerzo gratis”, una gran verdad.

Yo soñé, durante mucho tiempo, en convertirme en mi propia jefa, en montar mi espacio de trabajo de acuerdo a mis gustos, con la luz, los aromas y la música de mi agrado. También buscaba flexibilidad para organizar mi horario laboral y personal.

Después de arrullar, por casi diez años, este sueño y también los miedos que no me permitían volverlo realidad, logré luego de un año de planificación con mi socia, montar mi consultoría en comunicaciones.

En noviembre pasado cumplimos dos años. Estoy satisfecha por lo que hemos alcanzado. Pero no quiero compartirles lo maravilloso que ha sido este viaje, sino contarles esos precios que he tenido que pagar para alcanzar y mantener este sueño.

1. Tiempo diferenciado entre lo personal y profesional. La carga laboral fue grande desde el principio. Con mi oficina en casa trabajaba hasta tarde y cuando mi esposo llegaba me encontraba estresada. Fue él quien me hizo darme cuenta que tenía que ocuparme de la administración de mi tiempo, que debía ponerme límites para separar mi vida laboral de la personal.

2. Lo administrativo. Muchos confiaron en nuestro proyecto y nos dieron la oportunidad de mostrarles lo que teníamos para ellos. El estrés generado por el compromiso de dar resultados se sumó al estrés administrativo. La carga de organizar cobros, trámites, fechas límite para pagos y obligaciones fiscales, se convirtió en una nueva dimensión del negocio.

Los números no son lo mío, pero de pronto estos cobraron sentido. Y así me convertí en la administradora de mi proyecto. Dos años después continuo haciendo mi mejor esfuerzo por entender este universo paralelo. Lo único que sé es que aún debo estudiar mucho para ejecutarlo bien y sobre todo para que lo que generamos se convierta en una fuente de estabilidad para el negocio y para mi vida personal.

3. Hasta dónde crecer. La mayoría de personas a las que les digo que nuestro negocio está pensado para quedarse pequeño me miran como si fuera de otro planeta. ¿Qué empresario, por más micro que sea, quiere quedarse con un negocio pequeño? Yo.

Desde el inicio nos planteamos mantener un número de clientes que fueran administrables por una estructura reducida y eficiente. Pero crecer o no crecer continúa siendo una pregunta sin respuesta.

4. Mi profesión vrs. Mis pasiones. Disfruto mi trabajo, pero he tenido que reducir los espacios dedicados a otras áreas que llenan mi vida. La búsqueda eterna por el equilibrio, la satisfacción y una vida con propósito están constantemente llamando mi atención, y aún no consigo el punto medio en esta área.

5. El manejo del estrés. La multitarea y el control pasan una factura alta a nivel emocional y físico. Son actividades nefastas para el individuo, pero que el mundo de hoy valora grandemente. Desvelos, dolor de cuello, mal humor, son solo algunos de los precios. La tarea de administrar aquello que está en mis manos y soltar lo que no puedo resolver, es constante en esta fase de emprendedora.

6. El manejo de los ingresos. Una empresa no se consolida antes de los cinco años de operaciones. Llevamos apenas dos y entre la administración del negocio y las necesidades personales de ingresos, uno puede encontrar una fuente de ansiedad en esta área. Y aunque aún estoy lejos de tener armonizado este punto, debo reconocer que es de aquí de donde mejores lecciones he obtenido.

Mi nivel de consumo se ha reducido drásticamente, lo cual me ha llevado a evaluar mejor mis compras y a postergar mis deseos innecesarios.

Nada en la vida es gratis. Pero lo más importante es saber qué es lo que uno quiere verdaderamente y decidir si se está dispuesto a pagar los precios que un sueño exige. Tener un buen porcentaje del control de mi vida me encanta y pensar en este proyecto o en la posibilidad de crear nuevas rutas de trabajo y de servicios no sería posible sin la independencia que ahora tengo.

Libertad con responsabilidad es la vía ideal. Porque no hay nada que exija más responsabilidad que el ejercicio de la libertad.