Equilibro en redes sociales, un modelo

Equilibro en redes sociales, un modelo

Las redes sociales irrumpieron en nuestra vida y en menos de veinte años han modificado la forma en cómo nos comunicamos, hacemos negocios y nos relacionamos. Con esa revolución también llegaron las crisis y los problemas.

Vivimos en la era de la información y de la transparencia. Casi todo está disponible en la web, y hemos actuado inocentemente al compartir ideas y datos; facilitándole a quienes saben cómo manipular esas referencias, para su uso en campañas políticas y comerciales.

Afortunadamente tenemos información acerca del impacto de esas herramientas. Por ejemplo, sabemos que nuestros cerebros están desarrollando nuevas y superficiales “avenidas” neuronales que afectan la capacidad de concentración, debido a la posibilidad que ofrece internet de saltar de un vínculo a otro. Asimismo, a muchos niños, se les dificulta experimentar empatía debido al excesivo uso de dispositivos móviles que bloquean el ejercicio de sus habilidades para relacionarse y percibir lo que otros sienten.

Uso y abuso

Problemas de reputación y conflictos en las relaciones de pareja, personales y profesionales son el día a día de las redes sociales. Compartimos en exceso nuestra información y creemos que eso es comunicación, o que vamos a cambiar al mundo expresando lo que pensamos, aunque ello no implique la movilización requerida para modificar la realidad que está fuera de esos espacios.

La comunicación es un tema complejo. Antropólogos y otros científicos han demostrado que las peores herramientas para comunicarse son los mensajes de texto y las redes sociales, porque afectan la percepción de aspectos vitales para que se produzca una comunicación efectiva como el tono de voz y el lenguaje no verbal.

En la búsqueda por entender a quienes hacen un uso equilibrado de redes sociales, modelé a individuos a través de herramientas de Programación Neurolingüística y Neurosemántica.

Es innegable el impacto y las posibilidades que ofrecen las redes sociales. Pero para aprovecharlas, es aconsejable equilibrar el uso que hacemos de ellas.

El modelaje es utilizado en “coaching” para identificar elementos clave que utiliza una persona que se desempeña con excelencia en una determinada actividad. Al aplicarlo se obtiene una fórmula que establece qué hace, qué siente, qué se dice, en qué entornos lo hace, así como valores y propósitos profundos de ese individuo. Esas pautas pueden utilizarse luego para el desarrollo de otras personas.

En el proyecto definí que el “uso equilibrado” de redes sociales se daba cuando una persona era capaz de divertirse o informarse con ellas, y tenía a la vez la capacidad de guardar, sin experimentar angustia, su dispositivo móvil para dedicarse a otras actividades como sus responsabilidades laborales o para pasar tiempo de calidad con sus relaciones más significativas.

Valores y diálogo interior

Encontré que estas personas tienen características similares: disfrutan de esas herramientas porque les permite conectar con otros y descubrir contenidos valiosos. Además, les facilita enterarse de noticias de interés para ellos. Tienen claro que la “vida” en esos espacios es irreal; que las redes sociales son solo herramientas y que pueden ser adictivas si no se está consciente de sus ventajas y desventajas. Y creen que al hacer un uso excesivo se generan conflictos innecesarios que afectan su entorno, su reputación y sus familias.

También, mantienen un diálogo interno que pone por encima los valores que han escogido para sus vidas: aprecio de la intimidad, cuido de sus familias, y la aspiración de ser percibidos como individuos inteligentes, equilibrados y que evitan el exhibicionismo. Estos valores facilitan poner a un lado esas herramientas cuando es necesario dedicarse a otras actividades.

Es innegable el impacto y las posibilidades que ofrecen las redes sociales. Pero para aprovecharlas, es aconsejable equilibrar el uso que hacemos de ellas. Para esto es vital definir por qué las utilizamos, cuáles son nuestros valores; así como estimar potenciales riesgos en su uso excesivo.

Este artículo fue publicado originalmente en la revista 7Sentido de La Prensa Gráfica. Puede accederlo aquí

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *