Creadores de significados

Creadores de significados

Me relaciono con ciertas palabras de una forma cercana porque al pensarlas, hablarlas y sentirlas estas generan significados importantes que me impulsan. Tres de las más relevantes son: límites, tiempo y rendición.

Los humanos somos creadores de significados. Nuestra mente está permanente lanzándonos frases, oraciones y palabras para interpretar lo que nos sucede. Si alguien me dirige una mirada mi mente genera variadas representaciones o conceptos para ese simple acto de ver. Puede deducir que esa persona busca acercarse para conversar, o que no le caigo bien, o incluso puede advertirme que esa mirada “luce” amenazante. ¿Verdades? Depende.

Los significados que nos auto generamos son filtros que inciden en nuestras decisiones y acciones, por lo que se vuelve estratégico y saludable revisar la calidad de esos mensajes que nuestra mente nos envía

En términos generales lo que la mente produce, en forma de lenguaje, son percepciones basadas en nuestras experiencias. Y sabiendo que somos creadores de significados procuro no dejar a la mente sola a la hora de diseñar el diálogo que se produce en mi interior.

Por ejemplo, a la palabra tiempo me gusta verla como una idea y un espacio en el que me organizo, priorizo y avanzo. Es decir, decido ser la dueña de mi tiempo y evito expresarme con frases del tipo “no me alcanza”, “es escaso” o “no me pertenece”.

Observar el drama

Algunos pensarán que soy dueña de mi tiempo porque administro mi negocio. A esto respondo inmediatamente recordando la historia del creador de la logoterapia, Viktor Flankl, que, mientras estuvo recluido en un campo de concentración nazi, decidió convertirse en un observador para identificar hasta dónde es capaz de llegar un ser humano en condiciones extremas. Su decisión le permitió mantenerse cuerdo, sobrevivir y crear una terapia psicológica.

Lo que la mente produce, en forma de lenguaje, son percepciones basadas en nuestras experiencias. Por eso es importante no dejar a la mente sola a la hora de diseñar el diálogo que se produce en nuestro interior

Frankl demostró que aún en circunstancias extremas se puede dirigir a la mente. Y si existe al menos un humano que puede, eso significa que nosotros también estamos dotados con las mismas posibilidades.

Por otro lado, la palabra límite es un concepto útil a la hora de proteger nuestro espacio y tiempo ya que se convierte en una especie de “contenedor” que facilita el enfoque y el avance.

Al establecer mis límites sé que algunas personas experimentarán incomodidad. Yo misma me observo sintiendo esa sensación al expresarlos, pero su significado es tan importante –porque me permiten mantener mi centro, poner un alto a relaciones desgastantes, descansar y avanzar—que acepto la incomodidad al practicarlos.

La tercera palabra es rendición. Durante mucho tiempo asumí la creencia que como mujer debía ser perfecta. Una idea llevada al extremo por muchas mujeres, a las que se nos enseña desde pequeñas que debemos mostrarnos amables y hacer todo lo que esté en nuestras manos y más para lucir siempre jóvenes, o para solucionar los problemas que se nos presentan. Conceptos irreales e inútiles.

Viktor Frankl, el creador de la Logoterapia, demostró que aún en circunstancias extremas se puede dirigir a la mente. Y si existe al menos un humano que puede, eso significa que nosotros también estamos dotados con las mismas posibilidades

 

Desmontar esa creencia ha sido desafiante porque no solo he tenido que aceptar que ser perfecta es completamente irreal, sino que, además, he tenido que reconocer que a ese concepto lo acompaña otro que es todavía más tóxico: “si no soy perfecta, tampoco soy digna de amor”.

Dejar ir para desamarrar los nudos mentales

Y en ese proceso quirúrgico con mi mente y con mis emociones había dado muchas vueltas buscando desarmar esas percepciones. Los resultados no habían sido satisfactorios. Y lo único que me faltaba experimentar era simplemente rendirme. En otras palabras, aceptar totalmente y sin posibilidad de escape el efecto que esos pensamientos tenían en mí vida. Esa rendición soltó el nudo que mantenía fuertes a esas ideas dañinas.

Los significados que nos auto generamos son filtros que inciden en nuestras decisiones y acciones, por lo que se vuelve estratégico y saludable revisar el estado de esos mensajes que nuestra mente nos envía. Vale la pena ajustar los lentes con los que salimos a la vida todos los días.

Este artículo fue publicado originalmente en la Revista Séptimo Sentido de La Prensa Gráfica y puede leerse completo aquí.

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