La importancia de un “No”

La importancia de un “No”

Vivimos en un mundo en donde las mujeres hemos sido socializadas para comportarnos complacientes con los demás, para decir que si, para estar siempre presente para otros, y llenarnos de actividades a pesar de que estemos agotadas solo porque se nos dijo que al “hacer todo para todos” recibiríamos el aprecio y la aprobación de los demás; o peor aún, creímos que a través del auto sacrificio seríamos merecedoras de amor.

Muchas mujeres, aún en pleno siglo XXI, temen actuar desde su verdadera naturaleza porque siguen creyendo que se les verá mal, que se les criticará o que otros dejarán de percibirlas como mujeres “buenas” de acuerdo con esos estándares impuestos en los que lo femenino carece de poder y debe demostrar constantemente a otros que es digno.

Cuando te ignoras a ti misma para anteponer las necesidades de otros te frustras y sueles descargar ese sentimiento de formas inefectivas contigo y con los demás

Fui durante mucho tiempo complaciente con los demás, puse mis deseos a la cola de mis prioridades. Y esa situación me generaba frustración y me llevaba a mostrar enojo hacia otros porque era la única forma que conocía para lograr, aunque fuera un mínimo, control sobre mi vida, mis sueños y proyectos.

Poner límites y expresar claramente un “No” cuando algo no me satisfacía o no me interesaba, no formaba parte de mi caja de herramientas de gestión emocional. Aprendí, bien tarde en mi vida, a reconocer mis necesidades y a utilizar los “No” de forma efectiva.

Expresar un “No”

Entendí que hay dos formas de poner límites y de expresarlos.

El primero, inadecuado e inefectivo, llega de la frustración por haber evitado durante demasiado tiempo el conflicto o la incomodidad de expresar lo que necesitamos y nuestros límites. Este “no” se expresa con amargura y enojo y cuando finalmente se le da rienda suelta tiende a romper relaciones y a dejarnos con sentimientos de culpa. Sin embargo, aunque provenga de un lugar de frustración es importante escucharlo para transformarlo en uno que surja desde el respeto y la integridad personal.

El segundo, es un “no” que proviene de un espacio de auto respeto, auto cuidado y sobre todo de amor propio. Es un lugar en el que reconocemos quién somos y nos comunicamos claramente con nosotras mismas y honramos nuestras necesidades. Por lo tanto, podemos expresar nuestros “nos” con claridad y facilidad y aunque reconocemos que resulta incómodo hacerlo y que además provocamos incomodidad en otros, no es negociable el quedarnos calladas.

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Ensaya y expresa tus “nos”

Aprender a decir que “no” con asertividad requiere que dediques tiempo a solas para conectar con tus verdaderas necesidades y deseos y evitar los “sis” y “deberes” impuestos por otros. Y también requiere que tengas claridad del entorno en el que deseas expresarte. Si bien puede resultar difícil comunicar claramente un límite –por ejemplo, a un jefe—es importante reconocer primero tu límite interior y luego buscar formas efectivas de transmitirlo a otros. Tal vez no consigas el 100% de lo que buscabas a la primera, pero habrás logrado, con respeto, dar un paso que, aunque pequeño te habrá puesto en la ruta de tu poder personal.

Busca algún tema, situación o relación a la que te encantaría expresarle un claro “No”. Y ensaya expresando lo siguiente:

No. Punto.

No. No Quiero.

No. No me gusta.

No. No me interesa.

No. No estoy segura de eso todavía.

No. No estoy trabajando en esa área.

No. Deseo más tiempo para revisarlo.

No. Necesito más tiempo para evaluar.

No. No es la ruta que he decidido para mi vida.

Todos son fundamentales para gestionar tu vida y acceder a tu poder personal. Entiendo que puedas sentirte incómoda o creer que vas a ofender a quien le expreses un no. Sin embargo, es importante que te conectes con ellos para honrar tus necesidades y tus deseos de experimentar tranquilidad o de perseguir tus sueños y proyectos.

Dónde encontrar tus “nos”

Tus “nos” provienen de la claridad que tengas acerca de (i) tus necesidades, (ii) tus deseos y (iii) tus valores.

Tus necesidades son esos espacios que requieres para conectarte contigo, para descansar, para pasar tiempo a solas o para descubrir qué es en realidad lo que necesitas para estar equilibrada y ser efectiva para ti y tus proyectos o en tus relaciones más importantes.

Aprender a decir que “no” con asertividad requiere que dediques tiempo a solas para conectar con tus verdaderas necesidades y deseos y evitar los “sis” y “deberes” impuestos por otros

 

Tus deseos se expresan a través de esas emociones que buscas experimentar en una determinada situación, en un trabajo o en una relación. Por ejemplo, en el trabajo puedes desear sentirte “útil”, “inteligente”, “respetada” por lo que aportas en el rol que desempeñas; en una relación puedes desear experimentarte “amada” y “apreciada”. Cuando identificas qué deseas, en cada situación o relación, y para qué lo deseas, tendrás claridad para expresar tus límites, tus “nos” y también tus “sis”.

Tus valores, te definen porque son ellos los que te orientan en las situaciones o decisiones más complejas en la vida. Por ejemplo, si uno de tus valores fundamentales es tu familia y te ofrecen un trabajo que, aunque prometedor, te alejará de lo que tanto valoras, al tenerlo claro sabrás decir “no” o “tal vez. Necesito más tiempo para evaluarlo”. O “no, no es el momento aún”. O decir claramente “No, esa no es la ruta que he definido”, “no es el tipo de trabajo, relación, amigo o amiga que deseo para mi vida”.

La lealtad contigo misma

Considero que la lealtad a una misma es fundamental, porque solo desde ese lugar se puede ser concreta, efectiva, y hablar con la verdad, evitando así la frustración generada al actuar de forma ambigua o ignorando los propios sueños y deseos. Porque cuando te ignoras a ti misma para anteponer las necesidades de otros te frustras y sueles descargar ese sentimiento de formas inefectivas contigo y con los demás.

Cuando conoces tus límites y sabes expresar un “no” claro, aunque resulte incómodo para ti y para el otro, lo haces desde un lugar de seguridad, asertividad y tranquilidad. Además, estás siendo totalmente leal a ti misma. Y desde ese espacio solo pueden existir relaciones honestas y verdaderas.

Las mujeres necesitamos adueñarnos más de nuestros “nos”. Y para eso necesitamos entender que hemos aprendido una serie de creencias que nos empujan a comportarnos como “la niña buena”, un arquetipo extendido en la mayoría de las sociedades del mundo.

La “niña buena” como arquetipo

 La niña buena es complaciente, no habla contra las figuras de autoridad, no causa problemas, no se comporta de formas que puedan percibirse controversiales, no presiona, no se porta mal (no grita, no pelea, no desautoriza a otros), sonríe aunque se sienta angustiada, enojada o temerosa, se guarda su opinión si esta va en contra de figuras de autoridad, habla y es escuchada solo en temas “aceptables”, espera que le den permiso para hablar, no se sale de la línea y no decide por ella misma si sus deseos contradicen lo que le ha sido enseñado.

¿Cómo te sientes al leer esas descripciones?

¿Con cuál de ellas te identificas?

¿Te resultan cómodas o te da un poco de temor observarlas?

Estas formas de comportamiento totalmente aceptadas por los demás y también por ti, ¿Te retienen o te impulsan?

Para cualquier mujer adulta que desee desatar su autoridad interior es importante sacudirse esas ideas acerca de la “niña buena” para dar paso a la mujer que desarrolla su capacidad de procurarse bienestar.

La lealtad a una misma es fundamental, porque solo desde ese lugar se evita la frustración generada al actuar de forma ambigua o ignorando los propios sueños y deseos

 

Una tan sola advertencia

Mide detalladamente los riesgos que enfrentarás cuando te expreses desde tu verdad y con tus límites claramente establecidos.

Antes de lanzarte a expresar todos los “nos” que no has dicho en mucho tiempo, debo invitarte a reflexionar profundamente en lo que deseas comunicar aclarándote a ti misma primero para luego avanzar, paso a paso, ejercitando comunicar tus límites con tus relaciones más seguras –por ejemplo, comunicar tus límites a una amiga que te aprecia—antes de ir por las relaciones más complejas como tu pareja o un jefe o cliente.

Es importante que reconozcas el contexto en el que te encuentras ya que este tiene un impacto directo en el nivel de poder que lograrás desarrollar. A algunas les costará un poco más y a otras les resultará sorprendente el nivel de respeto que ganan cuando se expresan abiertamente. Pero la situación de cada mujer es diferente y aunque confío profundamente en que no hay nada más poderoso que tener claridad de lo que se desea y valora, reconozco que expresarse asertivamente es un proceso de diferentes rutas y avenidas que hay que ir midiendo y probando hasta alcanzar la maestría.

Foto de Moni Leoni desde Pixabay

Piénsalo y reflexiona profundo

Para que puedas empezar a aclararte te dejo a continuación algunas preguntas. Escribe, porque al hacerlo aclaras tu mente, tus sentimientos y podrás descubrir lo que deseas, lo que necesitas y los valores que te impulsan a buscar esos “nos”.

¿Qué deseas verdaderamente para tu vida y tus proyectos?

¿Cómo deseas relacionarte contigo misma, con tu trabajo, tu jefe, tus colaboradores, tus compañeros, tu pareja, con tu familia o tus amigos?

¿Cuáles “nos” no has expresado ni siquiera a ti misma?

¿A quiénes -prioritariamente- deseas expresarle tus límites y tus “nos”?

¿Desde qué espacio te quieres relacionar? ¿Desde la adulta que sabe lo que quiere y conoce dónde están sus límites y reconoce que ser leal a ella misma es lo más importante porque solo desde ese lugar puede ser leal a otros? O ¿Desde un lugar de frustración, de enojo por tener que decir que “si” cuando en realidad lo que deseas con toda tu fuerza es decir que no?

 

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