Libertad y gestión emocional

Libertad y gestión emocional

¿Has observado lo rápidos que somos para iniciar estudios en temas que nos servirán para ganar más dinero, para administrar mejor un negocio y también a los empleados, nueva técnicas para cocinar, para construir grandes obras de ingeniería, para escribir mejor, para hablar asertivamente y un largo etcétera?

¿Y has observado el poco tiempo que nos dedicamos a entendernos a nosotras mismas, a conocer cómo opera nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestras emociones? y que además ¿damos por sentado que sabremos cómo amarnos o como “eliminar” esas emociones incómodas o esos pensamientos saboteadores?

Pues nada de “eliminar” pensamientos y emociones.
No es tan fácil.
Quizás es imposible.
Gestionarnos, requiere tiempo.
También conocimiento.
Y sobre todo, entendimiento.

Los humanos somos complejos. Somos seres maravillosos, pero complejos.

La mente
La mente es extraordinaria, pero hay que vaciarla constantemente para evitar que el “disco rayado” de lo que nos decimos nos estanque y nos bloquee con pensamientos inútiles acerca de nuestro valor, o con nuestras inseguridades y miedos.

Ella está diseñada para pensar. También lo está para mostrarnos los peligros en un intento por protegernos. Lo que sabe hacer muy bien es pensar. Pero si no la observamos podría estar enviándonos pensamientos poco constructivos.

Las emociones
Nuestras emociones nos muestran lo que valoramos y amamos y también lo que nos irrita.

Las emociones “generativas”, como le llaman algunos psicólogos, son agradables, nos llenan de buena energía y nos permiten enfrentar los desafíos cuando hemos podido cultivarlas consciente y consistentemente.

Por otro lado, las emociones “fuertes” o “incómodas” son un tantito, por no decir mucho, más difíciles de gestionar.

La diferencia entre nuestros pensamientos y nuestras emociones es que los primeros son como un disco que se repite una y otra vez, y nosotras –si no somos efectivas al auto observarnos– difícilmente nos percataremos de la calidad de los pensamientos que operan en automático en nuestra mente. Las emociones, por su parte, son más difíciles de ignorar o de dejarlas en automático, porque ellas se sienten en nuestros cuerpos y si intentamos evitarlas y distraernos (con consumo de todo tipo: carteras, libros, alcohol, amigos, drogas, chocolate, Netflix, etc.) ellas siempre encuentran una forma de expresarse y entre más las ignoremos más fuertes se hacen, llevándonos a una incomodidad difícil de obviar.

¿Cómo te va a ti con la gestión de tus emociones?
¿Consideras que tienes libertad emocional?

Libertad emocional es la capacidad de dar y recibir amor y responder a las situaciones complejas de la vida desde un espacio de equilibrio y empatía; así como aprender a gestionar las emociones difíciles de experimentar. 

Te comparto un esquema que recogí del libro “Libertad Emocional” de la psiquiatra Judith Orloff, en el que explica los 4 componentes básicos de las emociones y cómo cada uno tiene un impacto en la calidad de vida que tenemos.

El primero es la biología de las emociones. Es decir esas hormonas que se producen en nuestro cuerpo y que impactan directamente en nuestro bienestar. Por ejemplo el cortisol y la adrenalina que se producen cuando nos estresamos y que tienen como función principal ayudarnos a responder efectivamente, pero que producidas constantentemente, debido a los permanentes niveles de estrés del mundo moderno, tienen un impacto en nuestra salud.

El segundo componente Orloff lo llama espiritualidad, y es esa búsqueda de significado, más allá de la mente racional, para lo que nos sucede. Esa conexión espiritual nos facilita darle un significado constructivo y descubrir los aprendizajes de los desafíos, además, nos permite continuar con nuestras vidas a pesar del dolor que muchos eventos y pérdidas nos producen.

El tercero es la psicología de las emociones para entender por qué sentimos lo que sentimos y además, reconocer nuestros estilos emocionales.

El cuarto es el poder energético de las emociones, que no es más que la “vibra” que experimentamos de nosotras mismas y la que percibimos de los demás. ¿Has observado cuando estás satisfecha y llena de esperanza como todo fluye fácilmente y cuando estás preocupada pareciera que nada sale bien? Pues esa es la parte energética, que además nos facilita reconocer de forma intuitiva cómo nos sentimos, si una persona o proyecto está alineado con nosotras y cuándo protegernos en determinadas situaciones o con ciertas personas.

Lo estratégico de dedicarnos tiempo para conocernos a fondo es que este entendimiento se convierta en acciones que nos faciliten gestionar esas partes que le llamo nuestro Sistema Natural de ComunicacionesPorque ese Sistema se comunicará, de igual manera, con o sin nuestra intervención y observación.

¿No crees que es más inteligente dedicarnos un tiempo para conocernos y manejar efectivamente nuestro proyecto más maravilloso en la vida, nosotras mismas?

Si nos observamos podremos:
  • Reconocer la calidad de nuestros pensamientos y con dedicación y tiempo aprender a gestionarlos efectivamente.
  • Entender que nuestras emociones se expresan a través de nuestros cuerpos y que estas son influenciadas por nuestros pensamientos. Además que ellas son indicadores de nuestras más profundas motivaciones para que podamos actuar en concordancia con aquello que más valoramos.
  • Cuidar nuestro cuerpo entendiendo que es el vehículo que nos permite realizar nuestros sueños y proyectos. Y evitar atenderlo solo cuando ya está enfermo.
  • Actuar en nuestra vida y en nuestras principales relaciones desde un lugar de alineación personal que nos llevará a experimentar integridad en lo que hacemos.

Atendernos, cuidarnos, honrarnos, respetarnos son solo algunas formas de amor propio que muchas veces descuidamos porque creemos que debemos estar para los demás antes que para nosotras, que sacrificarnos hasta el dolor es una forma “hermosa” de amor.Yo creo profundamente que solo si entiendo cómo amarme, cuidarme y respetarme podré realmente ofrecer amor, cuidado y respeto a otros. Porque no podemos entregar lo que no conocemos ni hemos experimentado.

¿Qué opinas?
¿Cómo cuidas esas partes que te componen y que te permiten ser un humano maravilloso?

Deja un comentario